martes, 11 de octubre de 2016

Acoso escolar en versión teatral

Hoy por la tarde fui a una pequeña actuación teatral sobre acoso escolar (denominado también por su término anglosajón como bullying). La protagonizaban una pareja de actores, y está orientada al público infantil y adolescente, aunque confieso que a nosotros los adultos nos ha sido muy útil asistir al evento y ver las sensaciones y respuestas del público infantil durante el desarrollo de la obra.

Como educador en entornos vulnerables, el acoso escolar es un hecho frecuente donde trabajo. Aunque soy consciente que el bullying puede suceder en lugares menos vulnerables a nivel social y económico, es lógico pensar que aquellos niños provenientes de barrios inseguros, con familias desestructuradas, y con altos indices de desempleo y consumo de drogas en el vecindario, se conviertan en victimas y verdugos del acoso escolar. Tratamos de actuar cuando lo detectamos, pero nos resulta difícil ser eficientes en nuestra labor.

Imagen de la obra Señales en el Patio, del grupo Intervención Teatral. Fuente: http://intervencionesteatrales.blogspot.com.es/
El acoso escolar tiene su origen en los mismos factores que rigen otros episodios y actitudes violentas: estrés e insatisfacción. Cuando estos episodios violentos suceden, motivados por un estrés e insatisfacción internos, se pueden llegar a convertir en hábitos y concentrarse en una victima/as predilectas.

Los motivos obvios de por qué se convierten en hábito el acoso son la falta de corrección de la acción inicial, ya sea por adultos o compañeros presentes al episodio, y la permanencia del est´res e insatisfacción originarios. En algunos casos, el acoso también puede ser promovido por los asistentes al episodio violento (compañeros que ríen las gracias al acosador) acelerando su normalización o habituación.

La razón de por qué el acosador suele acabar centrándose en una única (o pocas) victima es la de facilitar la dirección del acoso, identificando cuando, donde y con quién puede expresar con violencia sus insatisfacciones internas, y legitimar su acción dentro del grupo. A su vez, el sentimiento que genera entre los asistentes, público (ya sean los que le ríen las gracias como los que permanecen indiferentes) de pertenencia, de protección, y de orgullo, puesto que ellos no son objeto de violencia, permite al acosador o bully continuar con su ciclo de acoso.

Ha sido revelador observar la empatía de los niños al acto teatral. Como dije arriba, nosotros los educadores a veces hemos querido abordar este tipo de casos desde la posición paternalista pero no ha funcionado: el educador o trabajador social da una charla a los niños, quienes han de escuchar y entender como si fueran asistentes a una conferencia empresarial.

Sin embargo, el hecho de abordar el tema desde un punto de vista teatral, donde los adultos hacen de niños, y no al revés, donde les exigimos a los niños que se pongan en el papel de adultos, ha resultado muy efectivo para comunicarles nuestra preocupación y rechazo al acoso.

Definitivamente, espero y deseo que este grupo de actores (Patricia Gomendio y David) continúen circulando su obra por centros educativos y sociales de todas partes para generar consciencia, respuesta y prevención de esta lacra social que es el bullying.


http://intervencionesteatrales.blogspot.com.es/

1 comentario:

  1. Hola!! soy Patricia Gomendio y ha sido un placer encontrar este post sobre "señales en el patio". muchas gracias por cómo lo has relatado y las aportaciones y reflexiones que compartes en este blog!!! un abrazo y muchas gracias

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