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martes, 18 de julio de 2017

Dar y recibir feedback

Hoy, durante una sesión a profesores noveles en Ghana, hablábamos sobre como dar y recibir comentarios y críticas a/de otros profesores, superiores, o incluso alumnos.

Durante la sesión no he podido dejar de recordar aquel principio budista que dice así, "cuando vayamos a hablar siempre hemos de considerar: ¿es el momento correcto? ¿hablo de hechos (verdad objetiva)? ¿hablo amablemente? ¿es útil lo que digo para la persona a quien me dirijo? ¿hablo desde la buena intención, o pretendo (sé que voy a) ofender?"

Esto me hace pensar que dar y recibir feedback es algo que no solo mejoraría nuestras relaciones profesionales, sino también las personales.

La de hoy fue por tanto una lección de vida más que una lección docente o pedagógica.

Gracias por la experiencia de hoy.

Right Speech (samma-vaca)
Fuente: newbuddhist.com

Fuentes:

http://www.accesstoinsight.org/tipitaka/kn/snp/snp.3.03.than.html

http://fakebuddhaquotes.com/if-you-propose-to-speak-always-ask-yourself-is-it-true-is-it-necessary-is-it-kind/

domingo, 16 de julio de 2017

¿Por qué te levantas cada mañana? ¿Cuál es el propósito en tu vida?

Me levanto cada mañana para:

1. Hacer de este mundo un sitio mejor.
2. Aprender quien soy a través del reflejo que me da la vida.


Cada vez que consigo responder con positividad e interés las trabas y alegrías diarias, reafirmo mis propósitos.

Desde Ghana con amor,

Un joven profesor madrileño.

martes, 25 de octubre de 2016

Tres mujeres sin padre

La semana pasada me despedí, corté o simplemente acepté abandonar a L. Aquella chica de Barcelona que me dejo hechizado en tan solo dos fines de semana y muchas horas de emails, whatsapp, facebook messenger...

Maldita distancia y maldita política que sacaron a la luz los problemas que las sabanas de su cama y la piel de sus labios escondían. Su política es parte de su historia. Ser huérfana no le ayudo a mi querida feminista a confiar en los hombres y discutir con asertividad. Unos vinieron, y todos se fueron. El cariño y tacto fueron la moneda cara a entregarme en la distancia.

Hasta siempre. Nos vemos. Una página más en el diario de la vida. Una de esas hojas que olían a perfume pero ya quedan lejos del presente. Nostalgia a pesar de la decisión firme y meditada. La infelicidad es obvia después de que el placer muere.

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Mujeres en el mar. Fuente: Artpuiggali
Hay otra chica, tan dulce y agitada, P. Recién llegada a Madrid para trabajar como profesora, como yo. Me encandiló con su sonrisa y dulzura. Yo andaba perdido en el bar, pensando en L todavía, cuando mi impulso bachatero la sacó a bailar, y luego su risa me dejó preso. Los encuentros con P, y los chats con L no ayudaban nada a estabilizar la plataforma de mi corazón.

P creció sin un padre a su lado, como L, aunque le llamaba y apoyaba en la distancia. Su madre a la deriva iba, y fue su tía quien de ella tuvo que encargarse. P tuvo que crecer fuerte, autónoma, y determinada a no regalar nada que pudiera necesitar ella misma después. Desde el pasado trajo al presente toda su niñez, adolescencia y juventud. Hasta la virginidad consiguió conservar. Y ahora juega como una niña, con cuerpo de mujer, y previsión adolescente.

Hola. Buenos días. Una página nueva en el diario de la vida. Una de esas hojas coloridas que te invitan a escribir historias. Qué ilusión y alegría pintar sobre ti un retrato de la primavera, aunque mientras el otoño llueve fuera.

Y qué decir de O. Aquella francesa que conocí en verano durante el Rototom, y sueña con tener un exótico español colgando del brazo. Un elegante varón que le lleve de compras por la Gran Via, le haga reír en El Retiro, o le baile pegadito en un bar de La Latina. Enamorada de su imagen, y asustada de la soledad, pierde los nervios por culpa de los celos y su propia inseguridad. Desde que su padre murió hace tres años, vio su propia juventud desvanecerse y la posibilidad de no encontrar un hombre independiente que dependa de sus ojos. Desea lo que no tiene y por eso me visita mensualmente.

Hasta luego. Más tarde nos vemos. Tú eres esa hoja de atrás a la que siempre vuelvo cuando la mirada no quiere levantarse del diario a pesar de que la mano esté cansada de escribir historias. Me distraes de lo que de verdad necesito, una pausa. Dibujo en ti en lugar de escribir y siento que te decepciono cada vez que te tomo por excusa.


Tres mujeres unidas por la falta de sus padres, y el reemplazo paternal del que escribe. Cómico, ¿no?

miércoles, 28 de septiembre de 2016

La parcialidad de las ofensas

Hay de personas que me afecta su rechazo. Sus palabras y acciones con intención de herir. Sin embargo hay de otras, que por más que tiran dardos, nunca consiguen ofenderme.

Para el primer tipo de personas, las quiero u odio tanto que bastan cuatro cosas dichas para enervarme, deprimirme y decepcionarme. La única forma que tengo de reaccionar a sus ataques o comentarios es la de enfrentarme o huir de ellas.

Para el segundo tipo de personas, me son tan indiferentes y humanas (seres llenos de ventajas y desventajas), que no importa como me insulten o agredan, consigo mantener la mente (y el corazón) fría y responderles con un silencio o acción premeditada.

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Imagen de la película Detachment en el momento de reaccionar al insulto de un alumno. Fuente: educrea.cl
Me gustaría poder siempre controlar mis reacciones. No ser vulnerable a los demás. No dejar que mis sentimientos y estados de ánimos sucumban a algunas personas. A las personas del primer tipo. Las que amo u odio.

Especialmente a aquellas personas que amo, el dolor es inimaginable cuando me hieren, defraudan o traicionan. Cuando el tiempo transcurre y ese dolor desaparece, me doy cuenta que no fueron sus palabras o acciones tan graves o merecedoras de mi preocupación, pero claro, cuando amas eres ciego y eso no lo puedes ver.

Pienso que cuando uno ama se confunde con la persona amada muchas veces. De ahí, que veamos en el ser amado quien queremos ser, nuestro ideal de persona, y cuando nos defrauda, aquel ideal en el que depositábamos nuestra esperanza y propósito de visa se rompe en añicos. Normal que duela tanto los ataques o decepciones provenientes de la persona amada: quebrar una ilusión siempre es muy doloroso.

Quizás, si quiero ser capaz controlar mis sentimientos y estados de ánimos a los ataques o decepciones de los demás, debiera comenzar por ver a las personas tal y como son, y no tal y como deseo que sean. Tal vez debiera mover a todas las personas del tipo uno al grupo del tipo dos.


Quizás podría tratar de no odiar, y amar sin cegarme a la realidad.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Por Borja

Ayer murió un compañero de la Fundación educativa donde trabajo. El chico tendría unos 24 años, era de la quinta promoción (yo soy de la sexta) por lo que solo le quedaba un año de programa en la Fundación antes de graduarse como mejor profesor de lo que ya era, y agente de cambio social. Yo no le conocía mucho pero lo poco que pude trabajar con él durante el Instituto de Verano en julio, me pareció una persona muy madura y motivada por su trabajo. Un paro cardíaco a inicios de curso le deja a su familia con un miembro menos, una novia completamente deprimida,y unos alumnos a la espera del sustituto.

No puedo decir que yo esté deprimido, aunque si siento mucho su muerte. Especialmente por el dolor que acarrea a su familia y seres queridos. No me voy a poner ahora a reflexionar sobre la muerte con comentarios “no somos nada”, “que pronto se lo llevó”, etc. La vida está para vivirla, de ella si se puede hablar, pero de la muerte creo yo se puede decir poco. Aprendí eso viendo el precio de una persona en las favelas de Sao Paulo, en el desierto de Somalia, y en las aldeas montañosas de Birmania.

Ya sé que no somos nada. Es por eso que no tenemos nada que perder en la vida.

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El corazón que pulsa nuestras vidas. Fuente: mejorconsalud.com
Desconfío de la gente que dramatiza la muerte, pero viven la vida de una forma inanimada. Parecen que esperan a que te mueras para expresar lo que sienten por ti, o sus conceptos más profundos de este mundo. Cuando se ponen a decir cosas transcendentales mientras velan al muerto, me doy cuenta del poco tiempo que dedican diariamente a pensar en lo que de verdad es importante.

Hay gente que se frustra con la muerte. “Era tan joven!”. Qué tendrá que ver. Ni la vida ni la muerte están aquí para satisfacernos por edades. Irnos antes o después no va hacernos más felices. “Podría a ver visto tantas cosas”. Por supuesto, con más tiempo más experiencias, pero tanto buenas como malas, no nos olvidemos. Justo ayer, dos horas antes de la noticia del fallecimiento de mi compañero, otro compañero mando una foto del nacimiento de su primer hijo. Todo el mundo a felicitar por whatsapp, y luego todo el mundo con sus condolencias. La vida es así, unos vienen y otros van.

Cuando mi abuela se queja tanto de la vida, y de que le gustaría morir, siempre la pregunto qué tiene la vida que la quiere dejar por voluntad propia. La pregunto si ella vino al mundo por voluntad propia tanto que quiere ir de la misma manera, y por qué cree que vino a este mundo. A la primera pregunta me dice, que la vida no es justa ni agradecida y por eso se quiere morir, a la segunda pregunta, obviamente, niega su protagonismo en la decisión de nacer, y a la última no sabe qué decir.

Yo la contesto que si no sabe por qué vino, tal vez esa era la meta de vivir. Y sino, si no vino para nada, no puede quejarse de que la vida no le haya dado nada. Cosa que dudo, porque la vida tanto como quita, pienso yo. No entiendo porque la gente sigue teniendo expectativas sobre la vida. No sé si es el consumismo o ese ideal occidental de que podemos conseguir cosas y retenerlas, como la felicidad, si sabemos como. Claro, cuenta te das cuenta que tú no eres parte de ese club de privilegiados, te sientes un ignorante o un fracasado. Creo que mi abuela se siente así. Pero no creo que mi compañero de trabajo cuando se le paró el corazón ayer se fuera decepcionado de este mundo. Creo que él estaba más centrado en lo que vino a dar, que en lo que vino a recibir.


Un beso a todos

lunes, 8 de agosto de 2016

Entrenar la voluntad y deseo de superación

Ayer por la mañana vi un video en facebook, que compartí a continuación, y no se me quita de la cabeza. El vídeo mostraba la conversación que mantiene un profesor de artes marciales, afroamericano cercano a las cincuenta años, con uno de sus pupilos durante lo que parecía un examen para subir del cinturón blanco a uno más avanzado (graduación).

Al inicio se ve como el niño va lanzando puñetazos al aire a medida que su profesor cuenta en alto, cuando el profesor da la señal su asistente acerca una tablilla al estudiante para que la rompa de un puñetazo, pero el niño no lo consigue a la primera. Tampoco a la segunda. El profesor le pida que golpee fuerte, que no tenga miedo. Finalmente el niño rompe la tablilla al tercer puñetazo con su mano derecha. La frustración y el dolor de no haber podido romperla antes, con su mano izquierda, le provoca un lloro.



El profesor se acerca y le pregunta por qué llora. A continuación le explica cómo esa tablilla que no podía romper, que le generaba dolor y frustración no es más que un entrenamiento, o ejemplo físico extrapolado de lo que le deparará la vida. Le cuenta como a veces la vida nos presenta desafíos y situaciones que acarrean dolor. Ese dolor nos genera miedo y deseo de evitar el desafío o rendirse, pero si queremos crecer, o simplemente somos lo suficientemente responsables para afrontar nuestras responsabilidades, debemos encarar ese dolor y ese miedo para vencer a nuestros desafíos. El mensaje final se basa en nuestras capacidades innatas para superar retos, siempre y cuando nuestra voluntad sea más fuerte que el dolor y miedo que puedan producirse en el proceso.

Realmente un mensaje inspirador.

domingo, 7 de agosto de 2016

La caída de mi abuela

El viernes tuve que ir a recoger a mi abuela a su casa y llevarla al médico porque el lunes se había caído, y llevaba muchos días sin dolores. No nos dijo nada, ni a mi, ni a mi madre, ni a mis tíos, hasta el jueves, y no fue hasta el viernes que accedió a ir al médico conmigo tras hablar con mi madre por teléfono. Mis tía todavía no sabe de la caída. Mi abuela la tiene miedo. Miedo a fallar y que la regañen.

Desde que murió mi abuela, mi abuela entró en un estado depresivo y anda todo el día quejándose. La duele el brazo, se siente sola, no tienes ganas de comer, duerme mal… No quiere vivir, y ese deseo le hace la vida más difícil. Sufre porque no quiere vivir. Cuando un día la enfrenté y la dije que si tan pocas ganas de vivir tenía y tanto sufría por qué no elegía quitarse la vida, me confesó que no tiene valor. Tiene 85 años y toda su vida se ha basado en el miedo y el deber de servir a los demás.

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Fuente: flickr.com
Ahora que no tiene a nadie a quien servir, ni a sus hijas ni a su marido, solo le queda el miedo. Miedo y vergüenza. Pienso que una vida plagada de sufrimientos, esfuerzo, y un sentido del deber obligado a nivel familiar y social la han dejado tan falta de autoestima que no ve ningún valor a su vida cuando no se la entrega a alguien.

Estoy tratando, desde que volví a España en mayo, que después de que me cuente todas las quejas y desavenencias diarias que me diga algo bueno que haya visto, oído, sentido… Siempre me dice que no lo sabe, que no la ocurre nada bueno. Cuando la digo que eso es imposible porque sino estaría muerta, me dice que entonces será que ignora lo bueno que la pasa. Y ahí es donde quiero llegar con ella. La quiero hacer bien que por supuesto la ocurren y tiene cosas buenas, pero que no se da cuenta porque se ha habituado a solo fijarse en lo malo. A llamar la atención solo cuando cuenta las cosas malas. Está cómoda en la queja y protesta, pero eso no hace más que generar sufrimiento, no solo a ella, sino también a los demás.

Pero no hay manera. Ayer, por más que me doliese, ya me enfadé con ella por negarse a comer después de regresar del hospital (por cierto, la caída la ocasionó solo un moratón en las lumbares, sin ningún traumatismo severo). Protesté que no me importa acompañarla en sus últimos años de vida pero que si ella se negaba a vivir yo me negaba a ser parte de ese sufrimiento. No quiero colaborar en un sufrimiento elegido. He vivido y trabajado para evitar el sufrimiento mío y de los demás, afrontando sus causas, y es frustrante compartir tiempo ahora con alguien que lo elige, mi abuela.


Hoy por la noche la llamaré. No quiero que piense que la rechazo o no quiero verla más, estaré ahí y daré las oportunidades que hagan falta. Pero sí quiero dejar claro en que condiciones estoy dispuesto a mantener una relación con ella. Tengo mis limites y creo es importante que ella los conozca. No solo porque creo que es sano para ella, tratar de evitar el pesimismo y trabajar por reconocer las cosas buenas que todavía pasan y quedan, sino también para mantener mi salud mental y ánimo.

martes, 23 de febrero de 2016

Retomo sin regaños ni retrasos

Foto tomada por mi compi de viaje Diego en Ubud, Bali (Indonesia) el pasado diciembre.
Siempre que retomo el blog tras un período largo sin escribir miro cuál y cuando fue la última entrada. Pero esta vez me va a dar igual. No me voy a reprochar nada. Así sin más, retomo donde lo dejé.

Y es que parece que es así como funcionan las cosas: van y vienen si pedirnos permiso o seguir un patrón determinado. Cierto que muchas veces decimos aquello de “las cosas ocurren cuando tienen que ocurrir”, pero a mí la verdad que me pillan por sorpresa normalmente y caigo en la cuenta de esa cita religiosa una vez que ya estoy metido de lleno en una nueva relación, trabajo, accidente, operación…

Continúo aquí en Birmania, como profe de ciencias para alumnos de sexto de primaria. En estos ocho meses me he dado cuenta que me gusta mucho la enseñanza, pero no la enseñanza convencional que aprendí y que la mayor parte de profes impartimos. También, en estos ocho meses he comenzado una relación con una chica que me quiere mucho pero que justo me ha pillado en el punto de mi vida donde decidí que las relaciones de pareja convencionales, o exclusivas, no eran para mí. Pobre chica, toda mi vida buscando alguien como ella, y cuando decido dar el cambio ella va y me conoce.

En estos ocho meses me he dado cuenta que el sureste asiático puede que no esté mal, pero yo sigo enamorado de África. Esa pasión no la mato. He leído mucho sobre la historia de Birmania, Aung San Suu Kyi, y budismo,  tratando de impregnarme todo lo que podía del país donde resido, pero nada. Lo que me llena la cabeza son los acontecimientos que suceden en el continente negro.

A veces me pregunto si soy cabezón. Si mi problema no es solo la falta de paciencia y la insistencia en mis maneras y opiniones, sino también el empeño que le pongo a todo lo que pienso y hago. Tras mucho negar tal teoría por parte de mis amigos y familia, voy a sorprenderles: les voy a dar la razón: me gusta salirme con la mía. Cuando me propongo algo, o me decido por algo, trato de llevarlo a raja tabla. No por falta de imaginación, opciones, o humildad, sino porque de verdad creo que aquello que pienso es lo correcto. Por tanto, no os ofendáis cuando discutamos algo y no me dé por vencido. Me comporto así no por orgullo sino por ignorancia.

En estos ocho meses me he dado cuenta que puedo ser más flexible. Las personas no tenemos que ser siempre como hemos sido. Eso de “soy como soy y si no te gusta te marchas” no te lleva muy lejos. No es que tengamos que dar por vencidos nuestros objetivos o carácter, pero hemos de darnos cuenta que aspectos de nuestra personalidad hemos de trabajar y expresar más para ser unas personas más equilibradas. Algo que podemos hacer sea el momento que sea, sin mayor premeditación.

Cuando ves que las personas tratan de mejorarse a sí mismas día a día y no se empecinan y apegan a hábitos ignorantes es un placer que resulta inspirador.

Sinceramente, yo me alegraba mucho cuando alguien comenzaba una costumbre que yo ya practicaba, o cuando cambiaba de opinión y se acercaba a mi postura. Pero eso era antes. Ahora os doy la razón. No todos tenemos que cambiar de opinión o rutina al mismo tiempo o siguiendo los mismos pasos.


En estos ocho meses me temo que “el soy como soy” me ha dejado. Y me dejó así sin más. Sin avisar ni reprochar. Básicamente, porque aprendí que ocho meses son todo y nada cuando de tomar decisiones se trata.

sábado, 5 de septiembre de 2015

Celos a larga distancia


Ayer hablando con K, me volví a desesperar. Me contó qu el miércoles cuando fue a bailar salsa a una discoteca en Nairobi se lo pasó muy bien. Yo me imaginaba a que se refería pero la pregunté más. Me dijo que el único problema fue que vestía un vestido corto y atrajo la atención de muchos chicos. Yo sabía que aquello no fue un problema para ella en absoluto, sino la razón de su disfrute aquella noche. Pude imaginarla bailando con otros chicos bien pegada, como ya hacía cuando yo estaba con ella en Nairobi. Tuve un ataque de celos fuerte, pero esta vez al menos lo pude disimular.

Mi primera reacción como siempre es de enfado. Aquel mismo miércoles habíamos estado hablando y yo le había dado mis consejos sobre cómo meditar y demás, porque me contó que está interesada en ello para calmar su mente y encontrarse a sí misma. Yo la escribí varias veces contándola mi experiencia en meditación y dándola consejos para principiantes pues sé que es una actividad en la que puedes perder la paciencia y frustrarte fácilmente. Ella no contestaba tan a menudo como solía hacer. Ahora sé por qué. Estaba ocupada bailando y atrayendo la atención de otros chicos.

Me da rabia. Me da rabia que yo ponga mi atención y aprecio en ella, y sin embargo ella lo busqué en otros. Siento como una traición, aunque no lo sea. Siento como una falta de respeto, aunque no lo sea. Y no es nada de eso porque ni ella está conmigo, ni yo con ella. Lo nuestro ya acabó hace meses. Porque además yo también me he acercado a chicas y de hecho he tenido sexo con ellas aquí en Birmania. ¿De qué puedo quejarme? ¿Qué argumentos tengo para protestar? Es curioso qué hipócritas son los celos.

Siempre que ella me cuenta algo de este estilo, o simplemente la recuerdo flirteando con otros chicos, da igual que esté pasando algo o no, lo primero que pienso es: olvídala, dale cuerda y déjala ir. Luego me calmo, me doy cuenta que no tengo razones para culparla. Ella tiene 23 años y está soltera. No tiene motivos para contenerse o cerrarse a vivir experiencias y placeres. De hecho, yo mismo así lo hago y creo. Creo en que cada uno debiera ser honesto con sus emociones y el momento presente. Ella no me está comprometiendo en absoluto cuando actúa de esa manera. Lo único que compromete es mi orgullo egoísta.

Sé que estas reflexiones posteriores son maduras y positivas. Pero son muy duras de llevar a cabo. Me doy cuenta que tampoco puedo culparme a mí mismo por sentir celos y querer huir de ella para no volver a sentirlos. Es algo natural, el ser humano de por sí tiende a escapar del dolor, aunque sea algo inevitable.

Si no siento celos con ella, lo sentiré con otra, porque hay algo en mí que me hace reaccionar de esa manera a cada momento que la chica que me gusta pierde atención. Yo, que idealizo y quisiera tener una relación abierta con mi futura pareja, he de aprender tanto de mi mismo y del amor que ya no se por dónde empezar.

Me siento tan perdido en la pasión y relaciones amorosas que tiendo a tirar la toalla y hundirme en mi mismo. Tiendo a sentirme miserable por no encontrar a la chica de mis sueños, y es que tal chica, dentro de mí mismo, sé que no existe. Tiendo a deprimirme por aquellas otras chicas reales que conocí, y que ya no están.


Pero hoy cogí aliento y creo en mí. No voy a darle a cuerda a K. No la dejare ir, si ella quiere quedarse. A pesar de mis miedos de que un día, cuando ya no se encuentre sola y en problemas, deje de entablar contacto conmigo, mantendré mi postura con ella. Tal vez no consiga su amor, pero estoy aprendiendo a reconocer mi amor propio.

sábado, 24 de enero de 2015

Retomar el blog


No escribo desde antes de navidad. Me siento culpable porque este lugar servía para expresar mis reflexiones y mantener contacto con gente a la que ya no puedo ver a menudo. Pero cada vez tenía menos tiempo, y la pereza ataca cuando lo encuentro libre. Sin embargo no tengo ninguna duda de que retomar el blog puede ayudarme a valorar lo que me ocurre y a aprender de lo que experimento aquí en Somalia.

Resumiendo, mis últimos meses han estado, como los anteriores, cargados de trabajo. A los cursos de 7º y 8º les he sumado el grupo B de los de 10º. Ahora enseño ciencias naturales a los pequeños, y biología a los mayores. Además continuo de encargado en el Operation Green, con la responsabilidad de establecer un huerto orgánico y reverdecer el campus escolar. Soy también el nuevo entrenador de baloncesto de los pequeños, y llevo a cabo un taller de música los jueves. Uno acaba agotado cada día, y sin embargo el trabajo no queda terminado normalmente.

Las dos grandes novedades que me han ocurrido fueron primero mis vacaciones de navidad en Kenya, y segundo mis planes de futuro laboral para el año que viene.

Kenya fue increíble. En julio estuve en Etiopía pero he de reconocer que me lo pasé mejor en Kenya, y posiblemente regrese. No solo me dio tiempo a salir de fiesta y divertirme (cosa que necesitaba urgentemente), sino que también pude visitar Masai Mara (uno de los grandes parques naturales del mundo, y como biólogo que soy, pues me encantó) y Mombasa (a pesar de los avisos de terrorismo, fue una de mis mejores decisiones). Uno de los puntos fuertes del viaje, y que todavía me atan a allí, fue conocer a una chica adorable. Apenas estuvimos juntos una semana y algo, de las 3 pasé allí, pero suficiente para gustarnos, y todavía mantener el contacto. Hablamos casi todos los días. Sinceramente me sabe mal que cada vez que conozco a una chica que me gusta, y que a su vez parece que le gusto, me tengo que marchar.

La segunda gran novedad de estos últimos meses fue el interés de la escuela para que renueve el contrato con ellos un año más. Me pagarían algo más, y aunque todavía sea poco para ahorrar o viajar a todo lujo, creo que sería una diferencia clave. También me han ofrecido trabajar menos horas en clase para gastar más tiempo en asuntos extraescolares como tareas de administración y desarrollo de la escuela, lo que también resulta muy interesante.

El problema viene que todavía no sé que debería hacer... Por una parte creo que esta escuela me esta sirviendo mucho a nivel de desarrollo profesional: he mejorado de manera increíble el inglés ya que el resto de empleados son americanos o somalíes; he aprendido mucho sobre materia de enseñanza y me he dado cuenta que me gusta mucho ser profesor; y el año que viene podría ahorrar algo de dinero a la vez que realizo algún proyecto de desarrollo. Sin embargo, a nivel personal me falta algo...


Reconozco que Kenya, y concretamente esta chica que conocí, han dejado huella. Me gustó volver a tener la oportunidad de conocer gente, bailar (lo echaba tanto de menos...), viajar, y tener mayor vida social de la que tengo en Somalia. Culturalmente Kenya es más abierto y diverso, y parece brindar oportunidades económicas. Pienso, si no sería mejor buscar otro lugar donde compaginar mi desarrollo personal con el profesional, pues aquí en Somalia parece no haber tiempo ni espacio para lo primero. O tal vez deba centrarme en este gran proyecto social que es la escuela, y dejarme de distracciones románticas.

sábado, 11 de octubre de 2014

Aniversario semestral

Tratando de hacer el pino con ayuda de Mokhtar, Hamze y Guled. Poco me queda del antiguo capoerista madrileño xD

Hoy hace 6 meses y dos días que llegué a Somalia. Ayer, además, fue el cumpleaños de mi madre. Persona básica para mí.

Muchos pensamientos de nostalgia en estos últimos día. Recuerdo el 7 de abril cuando en el aeropuerto de Barajas (Madrid) me despedía con besos de J; aquella chica que conocí por casualidad en una web de viajes (blablacar). Recuerdo la fiesta de despedida que tuve una semana antes con mis amigos, en la que no pude evitar ponerme a llorar a leerles lo importante que para mí resultaba este viaje. Recuerdo las palabras de adiós de mi madre al decirla que nos veríamos en año y medio. El silencio emocionado de mi padre al dejarme en la parada de bus. 7 de Abril, Madrid- Estambul. 8 de Abril Estambul- Dubai. 9 de Abril, Dubai- Hargeysa. Somalia. África al fin.

Siempre confieso que he de sentirme, y de hecho me siento, feliz de estar cumpliendo mi sueño. Pero se hace duro muchas veces. No solo es la distancia con mi familia, sino las cosas que me pierdo al no estar allí. Por supuesto, valoro lo que estoy ganando aquí pero me hubiera gustado felicitar a mi madre por su cumpleaños. Poder cuidar de mi abuela ahora que está en el hospital. O poder ver un partido de fútbol en el sofá con mi padre. Por no hablar de tomar unas cañas con mis amigos en el bar, o salir a bailar con alguna chica. Se echa mucho de menos.

Mi aniversario semestral en África ha coincidido con unos días en los que no he tenido contacto con mi familia. Dicen que andan muy ocupados, pero igualmente me cabrea que con más facilidades que yo para mandar un simple email, no lo hagan. Sé que la decisión de venir a África entraña las consecuencias de la distancia. Sé que mi relación con las personas que dejé allí, no volverá a ser la misma, básicamente porque el tiempo perdido, produce el olvido. Pero cuesta aceptarlo.

Imagino que siempre me quedará un encuentro en el que recordar viejas historias, pero el día a día, será algo que no podré demandar a quienes dejé hace 6 meses y dos días.

Asusta no poder contar con ellos cada día. Jode que ellos tampoco cuenten conmigo. Pero lo contrario sería egoísta, pues cada uno tiene su vida. ¿No?


Estoy feliz de haber venido. Pero se extraña el hogar. Se extraña su compañía.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Soy profe, nada más me importa(s)

Fotograma de la pelicula Half Nelson. Fuente: www.goodbadaverage.com
Hoy acabó la semana de orientación.

Una semana ajetreada, dedicada a una toma de contacto con los nuevos estudiantes que entran este año (séptimo y octavo básicamente, de 11 a 14 años). A pesar de ser solo una toma de contacto, los profes que hemos participado teníamos 3h de clase diarias con los 3 grupos de alumnos que había, añadiendo 2 horas más de clases de “Desarrollo Profesional” dirigidas a nosotros (los profes) impartidas por el jefe de estudios (o como aquí llaman, Academic Director). Quitando las clases, la preparación de las clases, asistir al DP... También nos estaban pidiendo los plan lesson para las dos primeras semanas de curso (que empiezan este sábado que entra). Un agobio...

Las clases con los nuevos estudiantes han ido muy bien. A pesar de que algunos alumnos tienen un nivel de inglés muy bajo y cuesta hacerse entender, creo que la semana les ha servido para que cojan mi ritmo en clase y sepan situarse en ella. No he tenido problemas de comportamiento con ninguno, aunque alguna vez me ha tocado mandar callar a alguien, o pedirle que se quedara después de clase para re-hacer los deberes. Ha estado muy bien conocerles y que me conozcan. Sobretodo con el grupo A, donde hemos trabajado qué es la ciencia, qué relación tiene con nuestra vida diaria (así como con la historia) y cómo se trabaja, nos lo hemos pasado muy bien y las clases han sido muy dinámicas. Les he hecho desnudar su cerebro con cada pregunta, y les he hecho cuestionar su forma de pensar y analizar los hechos en una situación propuesta. Ponía el 100% de mi energía en cada clase, y creo que los alumnos lo han agradecido. Hoy, en el pequeño test que les he hecho para comprobar lo que habían retenido de la semana, todos me han escrito lo mucho que les ha gustado las clases, y por la noche me han dado el premio al mejor profe de la semana de orientación.

Sin embargo no todo ha sido positivo. Como decía arriba he tenido muchísimo trabajo, y de hecho aún debo terminar los lesson plan del curso. Richard, el jefe de estudios agobiarme con trabajos y documentos desde que llegué aquí en Abril. Y esta última semana ha sido ya el colmo.

Durante las clases de DP no he tenido problemas con él: él daba la clase y los demás escuchábamos. Pero el último día nos mandó dar una clase de prueba (con temario real) a los profes que allí estábamos, quienes harían de estudiantes y plantearían problemas en el desarrollo de la clase. Ni que decir tiene que acabó convirtiéndose en un juego, y a cada momento alguien lanzaba una bola de papel por el aire, o se quejaba de algo, o hacía preguntas sin sentido... A pesar de que supiéramos eso contaría en contra del profe que le tocaba dar la clase. Cuando me tocó a mí, tenía claro que iba a cortar de raíz cada comportamiento excesivo: si no te comportas como estudiante y quieres crear problemas, no eres parte de mi clase; te mando fuera (a la oficina de estudios) con el consiguiente castigo. Así mismo, si un alumno me reta en público, le respondo en público y a continuación le mando fuera para no darle la oportunidad de “pelear”. Pues bien, a Richard no le gustó casi nada de lo que hice. Criticó mi metodología (a pesar de seguir las pautas que nos dio), criticó las cosas que ponía y no ponía en la pizarra, y crítico mi manera de encarar un problema cuando una compañera se ponía a escuchar música con el iphone (tres veces).

Me dijo que era una persona frustrada y debía dejar mi frustración fuera del aula. Que mi actitud denotaba un comportamiento inmaduro. Según él, le había dado permiso para no asistir a clase y había sacado a relucir mis frustraciones. En fin, que me quiso joder con la dichosa evaluación profesional. Me quedé toda la noche pensando en ello, y esta mañana me interrumpían dichos pensamientos durante mis últimas clases. Menos mal que los exámenes salieron bien, lo que me indica que los estudiantes están recogiendo los conocimientos que les quiero transmitir, y que me han hecho saber están disfrutando en clase.


He decidido no dar demasiada importancia a lo de Richard. Yo lo que quiero es ser mejor profe y mejor persona cada día, así que lo que Richard o cualquier otra persona me pueda aportar, lo aplicaré. Pero si intentan que dé un paso atrás, lo siento pero no te voy a prestar atención, amigo. 

martes, 3 de junio de 2014

Liderazgo en las clases

Imagen de la pelicula "Detachment" sobre problemas emocionales al ser profesor de instituto.







Ayer me enteré por un compañero que el rey Juan Carlos había abdicado en favor de su hijo. Fue una sorpresa tanto para él como para mí que no me hubiera enterado antes. Pero últimamente con los problemas que está habiendo de conexión y los problemas de mi batería, me conecto menos.

Es curioso que siempre que ocurre algo de relevancia política me encuentro fuera del país. Me he perdido cada una de las elecciones en las que pude votar (2011, 2012, y 2014), el estallido del 15M en 2011, el escándalo de Barcenas (cuando empezó), y ahora la abdicación del rey. Para alguien como yo, amante de la democracia y la política, resulta un tanto frustrante.

A su vez, es gracioso que justo estos últimos días que había dado vueltas al tema del liderazgo, el que fuera por 38 años jefe del estado, “dimita”. 

Todos tenemos que liderar nuestra vida, pero ciertas profesiones exigen mayor actividad en ese aspecto que otras. Para mí, ser líder significa guiar y acompañar a un conjunto de personas hacia un determinado objetivo. Si tu trabajo, como es el de ser profesor, se basa en liderar a un grupo de alumnos hacia determinados objetivos académicos (aprendizaje de conocimientos) y sociales (disciplina, respeto, y orden) y resulta que fracasas en alguno de ellos, significa que no eres un buen profesor. Un buen líder. El problema, es que a diferencia de las figuras políticas, los profesores no pueden dimitir o sustituirse constantemente cada vez que fracasan en su profesión. Lo que genera rencor y apatía en el maestro, y consecuencias negativas en los estudiantes. En la sociedad.

Estamos hartos de ver profesores de secundaria tristes y malhumorados. Yo no quería ser uno de ellos, sin embargo en las últimas semanas me estoy empezando a comportar así. Mi actitud se está volviendo prepotente y autoritaria. Me jode porque ni quiero ser así, ni creo que fuese así antes. Pero cuando pienso en las causas de mi comportamiento reconozco que será difícil mejorar. Ser profesor en un internado digamos es como ser rey, o médico: lo eres las 24h. Por tanto, las 24h uno asume el papel de líder, de máximo responsable de un grupo de personas, que en el caso de adolescentes, constantemente tratan de hacer lo que les viene en gana poniendo en riesgo los objetivos académicos y sociales del grupo. Sí, los adolescentes son adolescentes tanto en Somalia como en España.

No es fácil liderar. Liderar bien. Porque un líder que basa su posición en la prepotencia y el castigo, no es un líder. Porque un líder que no asume el control de la situación en los momentos malos, y se distancia de los objetivos marcados, no es un líder. No ser un líder cuando deberías serlo genera mucho estrés. Has de servirte de herramientas técnicas y emocionales, y no siempre es fácil.

Volviendo a Don Juan Carlos, no puedo (ni quiero) decir si fue o no un buen líder: nunca nos dejaron elegirlo ni compararlo con otros. Estoy en contra de la monarquía porque considero es antidemocrático (el pueblo debería elegir sus propios representantes) pero reconozco que a día de hoy valoro mucho más a las personas que ostentan liderazgo. Valoro su capacidad para nadar entre dos aguas (entre diversas fuerzas políticas o interés internacionales) para lograr unos objetivos comunes, y su habilidad de aparecer o desaparecer del panorama social a su antojo. Cuando pierden ambas capacidades es cuando dejan de ser lideres para convertirse en títeres o villanos.

No es fácil. Hay que mantener la autoridad, sin ser autoritario. Ser disciplinado, sin ser estricto. Ser justo, sin ser vengativo. Destacar en la adversidad, y ser invisible en la bonanza. Ser humilde.

Ser líder no es fácil, pero no hay elección para un profesor.

martes, 4 de marzo de 2014

El mono estancado

Fuente: elpurgatorio.net
Acabó febrero y comienza un nuevo mes. Para mí como si nada. Sigo estancado.

Sin novedades en cuanto al empleo. Mañana, sin embargo, me dicen si me conceden una beca para estudiar un master fuera. Sinceramente, es poco probable que la consiga porque nos presentamos muchos. Pero ahí queda un granito de esperanza. Sería la noticia que aliviaría mis tensiones.

Y es que aunque trato de mantenerme ocupado estudiando inglés, haciendo deporte, o por ejemplo ahora, voy a comenzar 5 cursos en la plataforma MiriadaX (recomendable al 100%) me sigue pesando el hecho de no valerme por mí mismo económicamente. Esta semana mis padres me pasarán dinero para que pueda vivir durante este mes.

En cuanto a la chica con la que andaba quedando (llamémosla Lissa), me tiene cabeza abajo. No nos vemos hace 3 semanas, en teoría (y eso no significa que lo ponga en duda) porque anda muy ocupada con su master, entrevistas de trabajo, y compromisos familiares. Me escribe todos los días, pero si ya tengo dudas respecto a lo nuestro, aquello que hace un mes definimos como “una relación abierta pero afectiva”, el hecho de no vernos aniquila la esperanza de mantener los lazos. Me jode su decisión de detener el tiempo en nuestra relación, sin voluntad para avanzar ni retroceder.

Se añade que tengo la lívido sexual por las nubes y últimamente estoy on fire conociendo chicas muy majas... y de muy buen ver. Cuantas menos intenciones de ligar uno tiene, más oportunidades le surgen. No debería tener conflicto moral a la hora de lanzarme, y de hecho así lo hice con dos de ellas (nada, solo cuatro besos), pero luego acabo algo cabizbajo cuando pienso en Lissa.

Volviendo a los ligues, a veces con el sexo me parece que lo vivo de forma artificial. Unas veces porque fuerzo que ocurra, otras, por el contrario, porque quiero reprimir mis impulsos, generando una bolsa de lujuria que me llena por dentro. Estoy casi seguro que la culpa la tiene el porno, la sociedad (véase medios de comunicación y amistades; parece que si no estás follando ahora que eres joven estas echando a perder tu vida), y estar desempleado. En ese orden. Obvio que siendo joven uno se siente más dispuesto al sexo, pero es que a veces me siento usado por “él”.

Pasar tanto tiempo solo, en casa, esperando a que llegue el fin de semana para asistir a las clases de baile y ver a mis amigos, hace que me vuelva más ansioso. Me ocurre con la comida además de con el sexo. No como; engullo. Como si me fueran a dejar en ayunas el día de mañana. No engordo, porque soy vegetariano y de constitución flaca, pero igualmente noto como me perjudica al estomago y las digestiones son más difíciles.

Con el sexo, me pasa algo parecido. Tengo días, y semanas, que me masturbo continuamente. Casi de manera inconsciente. Enciendo el ordenador, abro el facebook, los emails, y la página porno. Ya ni me satisface ni nada. Lo hago casi por rutina y desahogo. Y luego me da mal de conciencia, me siento sucio, y acaba por afectarme cuando tengo la oportunidad de acostarme con alguien.

Bueno por hoy creo que ya me confesé bastante. Especialmente los últimos párrafos. Son cosas que había comentado con mis amigos varias veces, los cuáles se identificaban con lo que decía, pero no quise decir nunca por aquí. Aunque hoy, sin pensarlo mucho, decidí que total poco importa lo que expresé por aquí, especialmente si tengo en cuenta cuantas personas me leen y cuantos saben quien soy.

A final de cuentas, el motivo por el qué abrí el blog fue para desahogarme no? :P

Saludos cibernéticos!

sábado, 22 de febrero de 2014

Quiero trabajar

Fotograma de la película Los lunes al sol.
Desde diciembre que volví a Madrid estoy buscando trabajo y la verdad que no aguanto más. Estoy cansado de tirarme mañanas buceando en foros de empleo, acudiendo a bolsas de trabajo municipales o regionales, investigando becas para continuar con estudios de postgrado, etc.

Sé que no soy el único en esa situación, y que afortunadamente nadie depende de mí económicamente. Es más, tengo la suerte de contar con una familia que me puede sustentar, pero ese mismo hecho, junto con mi orgullo y todos los años que dedique a mi formación, hacen que todo me sirva de poco anímicamente. Me siento impotente e inútil.

Soy licenciado en biología, especializado en la rama de investigación celular y microorganismos, y me estoy ofreciendo actualmente para todo (limpiar casas, cuidar de mascotas...). De la experiencia profesional que puedo citar, únicamente cuando trabajé de socorrista pude cotizar a la Seguridad Social, ya que el resto de trabajos (en una Asociación de empresas a nivel nacional, en un centro de Investigación ligado al Ministerio de Economía...) solo me ofrecían estancias como becario para no tener que cotizar. Tengo tres idiomas, y siempre anduve en movimiento: trabajando de forma remunerada, o haciendo voluntariados. Dentro de España y en el extranjero.

Lo que quiero decir, es que no se me puede culpar de formar parte de la generación Ni-Ni (ni estudia ni trabaja). De no haber hecho lo que se me pedía. Y sin embargo ahí ando, dependiendo de mi familia para vivir y malgastando mis energías y entusiasmo en casa. Nunca olvidaré cuando hace un mes casi me pongo a llorar a la salida del AhorraMás porque me rechazaron el CV.

Paso los días practicando inglés y, hasta ayer, esperando un sí de la última entrevista que hice. Trato de hacer cosas y no tirar la toalla, trato de estudiar materias que nunca tuve oportunidad de potenciar antes (cursos de economía, empresariales, desarrollo rural, uso de software libre...) y disfrutar del tiempo libre en lugar de quedarme en el sofá llorando, por ejemplo, acudiendo a clases de bailes latinos o haciendo deporte. Esto último reconozco que es lo que me alegra las semanas. Aunque tampoco puedo quejarme de aquellos momentos, cuando el clima lo permite, en los que salgo a leer mientras me da el sol de frente. Como en la película, yo también paso los lunes al sol... y los martes, los miércoles, lo jueves...


Cada vez que pienso en mi situación me siento abatido. Quiero trabajar. Quiero contribuir a la sociedad, y ser remunerado por ello para ayudar a mi familia y vivir mi vida.

lunes, 19 de agosto de 2013

Balance de las vacaciones

Últimos días de vacaciones. Cuando la semana que viene regrese a Madrid, y me ponga de nuevo a currar en la redacción de mi Proyecto Fin de Carrera, y a continuación, en la presentación para el jurado, sé que recordaré dulcemente estas tres semanas de vacaciones.

Tres semanas que me han servido para reconciliarme con mi familia. Para dar un golpe de humildad sobre la mesa, y decirme a mí mismo y a los demás, por lo que estoy dispuesto a luchar. Lo que estoy dispuesto a dejar atrás con tal de ganar la partida al resentimiento. Fue muy duro, pero pienso que ha valido la pena librar la batalla del rencor, para aprender lo que de verdad importa. El amor.

Puede sonar algo hippie esto del amor y la reconciliación, pero es indudable la paz que uno alcanza cuando puede volver a confiar en alguien que siempre estuvo ahí, y que por culpa de un conflicto, te hizo sentir al borde del abismo. En este caso, el borde del abismo fue algo literal. Lo pasé muy mal durante los últimos meses, hasta el punto de querer tirar la toalla. Y cuanto me alegro de no haberlo hecho. Ahora me siento como Bob Marley en Is this love?

Lo que no sé es cuanto tiempo podré mantener este “bom feeling”. A pesar de las cosas buenas que me han pasado estas tres semanas en casa de mis padres, esa paz que he logrado al bajar con ellos a la playa, dormir la siesta después de comer, leer todos juntos en el salón por las tardes, o salir a cenar un bocata de calamares por el Paseo de Las Canteras... también me he dado cuenta de lo gruñón e intransigente que me he vuelto. O tal vez siempre fui así, pero nunca dejé que se viera.

Me cabreo en seguida cuando las cosas no ocurren como quiero que ocurran. Cuando me fallan, rompen un compromiso conmigo, o no se comportan de la manera (que pienso) adecuada. Peor sí todo eso lo hago yo mismo. Esto último, es la peor de la traición que me puede ocurrir: la propia.

Me entra una rabia descomunal cuando veo a mi padre hablar mal de los gitanos, a Paco Marhuenda defender al PP, a mi abuela negando que mi dieta vegetariana sea completa, a mis amigos faltarse el respeto o no estar cuando se necesitan... son cosas que me sacan de quicio, y no lo puedo controlar.

Y aunque 8 no son 80, y hay conductas que no he de aceptar ni de unos ni de otros, y es lógico que me sienta dolido o desanimado cuando sucede, cada vez me doy más cuenta de lo poco que me sirve esa rabia que me entra y dejo que se descontrole. Creo que ya he escrito alguna vez sobre ello.

Quisiera que no me afectase tanto lo que ocurre alrededor. Tal vez dando menos de mí, consiga que las heridas que me produce la vida no sean tan frecuentes. Para no sentirme dolido con mis amigos y las personas que me rodean, muchas veces pienso irme lejos, evitando que me defrauden sus acciones, no escuchando más sus opiniones para no tener que juzgarlas o reconocer los prejuicios que los influyen... Pero al final, imagino que no hay escapatoria.

Tal vez sea una tarea que me toca aprender en esta vida: transigir ante las acciones y opiniones de los demás. No aceptarlas como propias, discutirlas y cuestionarlas, pero ser capaz de convivir con tales diferencias.

Me encantaría ser uno de esos monjes budistas, que siempre parecen tan tranquilos y centrados, que no pierden la concentración ni la calma cuando se dedican a hacer algo o hablar de algo. No participan del juego que se realiza en nuestro lado de la pista. Son felices a su lado de la red, devolviendo la pelota y disfrutando del partido. Muy a lo Rafa Nadal.

Me pregunto como hacen para seguir tranquilos y felices con tanto dolor, odio y rencor a su alrededor. Puede que una de sus técnicas para no sufrir e ir dando ostias a todo el que se le cruza sea fijarse en la otra cara de la moneda. Las cosas positivas que suceden cada día. A mí al menos me funciona. Sin embargo, creo que he de hacer algo más. Ellos con total seguridad no solo se fijan en las cosas buenas, para no ver las cosas malas.

Tengo que ser capaz de ver la cara oscura, mi cara oscura, y no alimentarla con más oscuridad.