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lunes, 30 de julio de 2018

Termina el Instrituto de Verano


Termina la aventura que comencé hace un mes. Ser mentor de profesores en Madrid ha sido una experiencia más intensa y constructiva que la del año pasado en Ghana. La diferencia ha sido claramente el equipo de personas involucradas en la formación y apoyo a los profesores participantes del programa. Todas ellas con un 100% de compromiso, profesionalidad, y humildad.

Es impresionante como el entorno de trabajo afecta al bienestar personal. Pasamos tantas horas en nuestro ambiente laboral, que el hecho de tener compañeros profesionales y cercanos influye mucho en nuestra satisfacción diaria. A veces no nos damos cuenta de esto. Si siempre trabajamos en el mismo sitio y con la misma gente… no nos damos cuenta. Es cuando salimos de nuestro entorno de confort, varíamos de puesto de trabajo, empresa y compañeros que podemos comparar y percibir las diferencias y sus efectos.

Llego a casa cada día agotado. Cansado. Sabiendo que no podría dar más aunque quisiera. Y esta sensación de cansancio se complementa a la perfección con una felicidad plena. Sabiendo que estoy con y por la gente correcta. Personas que me aportan al mismo tiempo que se abren a mis contribuciones.

Ya se acaba y la verdad que no me sabe ni bien ni mal. Me sabe a una comida bien saboreada y que ocupa el lugar correcto en la dieta de la vida. No sé si volveré o no a coincidir en un espacio profesional como el que acabo de experimentar, pero tengo por seguro que lo que he vivido me acompañará el resto de mi vida.

Que me quiten lo bailao’.

¡Gracias compañeros!

miércoles, 26 de julio de 2017

Un paso adelante, y cuatro para atrás

En mi último post comentaba como mi jefa había tenido un momento de empatía y consideración con nosotros. Quise imaginar que era el inicio de un cambio.

Pues no. Si el otro día avanzó un paso en el camino de la generosidad y la colaboración, hoy retrocedió cuatro pasos.

Hoy, después de un mes trabajando juntos en los que no me ha permitido realizar las tareas que acordamos, y describimos en el "contrato" de voluntariado por el que vine, me dio la oportunidad de dar una sesión a los profesores a quienes instruimos. Preparé la sesión con mucha energía, imágenes, buena intención... Cuando llegó la hora, mi jefa decidió ponerse hablar con los participantes, y no me ha dejado hacerla.

desconsideración | De Visita con mi Padre
Fuente: devisitaconmipadre.wordpress.com

Ni se ha disculpado, ni se ha responsabilizado de lo ocurrido. Después de 40min hablando con ellos, mi sesión era de 30min, me ha pedido que empezará. Obviamente no podía empezar porque ya era el turno de la siguiente ponente. Cuando he dicho que el tiempo de mi sesión había pasado, me ha recriminado que no soy lo suficiente flexible. Repito que mi sesión era de 10,30-11h... Una vergüenza.

Pero qué le voy a hacer. Las dos primeras semanas reaccioné ante tales comportamientos y su respuesta fue clara: sino te gusta, recoge tus cosas y vete. Fácil le fue decirme eso ya que fui yo el que se había gastado 1000€ en hacer el viaje, pagar el visado, vacunas... y además era voluntario, nadie me pagaba y por tanto se me podía sacrificar. Su mensaje fue que el desacuerdo se castigaba en esta (su) ONG, y por tanto, si quería quedarme mejor era mantenerme callado.

Ni que decir tiene que opté por callarme después de la inversión de tiempo y dinero que ya había realizado, además de las magnificas personas que estoy conociendo aparte de mi jefa.

Para terminar, decir que mañana podré recuperar el tiempo de mi sesión gracias a la presión que mi jefa ha recibido por parte de una mujer del Swiss Credit quien vino hace una semana para donar a la ONG y quien se está dando cuenta de la tensión y mal ambiente que mi jefa está creando en el proyecto.

Así que una vez más... estoy agradecido a la vida por darme una de cal y otra de arena y así ofrecerme la oportunidad de aprender a comunicar mejor y desarrollarme como persona.

Un abrazo y mis mejores vibraciones :*

jueves, 3 de noviembre de 2016

Hay vida después del cole #sindeberes

Se ha iniciado recientemente una huelga de padres contra los deberes escolares de sus hijos.

Consideran que la demanda diaria de deberes escolares por parte de los colegios priva a sus hijos de disfrutar de su infancia y propios intereses. De hecho, sumando las horas que pasan en el colegio más las horas que necesitan para terminar los deberes de cada asignatura de cada día, los niños logran jornadas “laborales” mayores a los de los adultos (40h semanales).

Los argumentos de estos padres, y muchos otros miembros de la comunidad educativa, en contra de los deberes escolares no va dirigida solo en el ámbito ético, el respeto al tiempo libre e intereses propios del niño, sino también en el aspecto educativo. Se basan en aquellos estudios donde escuelas que no mandaban deberes de forma diaria, como rutina escolar, no mostraban peores indices académicos que escuelas más convencionales donde los niños sí recibían deberes diarios a casa. Tales estudios sí mostraban diferencias en el aspecto personal, donde los niños sin deberes decían estar más felices y satisfechos en día a día dentro y fuera de la escuela, lo que influye en su motivación profesional.

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Artículo periodistico sobre la alternativa a los deberes. Fuente: sindeberes.com

En el aspecto familiar, los partidarios de la huelga contra los deberes escolares también reclaman la falta de espacio y tiempo que conllevan los deberes para fomentar mayor dialogo familiar. Protestan del escaso tiempo y energía que sus hijos tienen para jugar con sus herman@s, padres, y otros familiares cuando reciben deberes de forma sistemática.

Así, cuestionan el modelo educativo intrusivo y mecanizado convencional. Consideran que el tiempo que los niñ@s trabajan en la escuela debería ser suficiente para aprender las asignaturas que nuestra sociedad considera como necesarias para sus oportunidades futuras. Por otro lado, creen que el desarrollo de un niño es mucho más amplio que las asignaturas escolares, y las actividades lúdicas, sociales y familiares que fomentan ese desarrollo también merecen su tiempo. Un tiempo personal que los deberes amenazan.

Obviamente estoy muy a favor de estos padres y educadores que secundan la huelga contra los deberes. Si bien pienso que la práctica reiterada de una técnica y el uso repetido de un conocimiento contribuye de forma esencial al aprendizaje del mismo, también pienso que esa práctica y uso va supeditada de la energía y motivación del estudiante. Obligar a un niño a practicar algo que ya ha trabajado en clase, es como pedirle a un trabajador adulto que realice horas extras una vez termine su jornada laboral. Un despropósito.


#sindeberes #hayvidadespuesdelcole

miércoles, 28 de septiembre de 2016

La parcialidad de las ofensas

Hay de personas que me afecta su rechazo. Sus palabras y acciones con intención de herir. Sin embargo hay de otras, que por más que tiran dardos, nunca consiguen ofenderme.

Para el primer tipo de personas, las quiero u odio tanto que bastan cuatro cosas dichas para enervarme, deprimirme y decepcionarme. La única forma que tengo de reaccionar a sus ataques o comentarios es la de enfrentarme o huir de ellas.

Para el segundo tipo de personas, me son tan indiferentes y humanas (seres llenos de ventajas y desventajas), que no importa como me insulten o agredan, consigo mantener la mente (y el corazón) fría y responderles con un silencio o acción premeditada.

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Imagen de la película Detachment en el momento de reaccionar al insulto de un alumno. Fuente: educrea.cl
Me gustaría poder siempre controlar mis reacciones. No ser vulnerable a los demás. No dejar que mis sentimientos y estados de ánimos sucumban a algunas personas. A las personas del primer tipo. Las que amo u odio.

Especialmente a aquellas personas que amo, el dolor es inimaginable cuando me hieren, defraudan o traicionan. Cuando el tiempo transcurre y ese dolor desaparece, me doy cuenta que no fueron sus palabras o acciones tan graves o merecedoras de mi preocupación, pero claro, cuando amas eres ciego y eso no lo puedes ver.

Pienso que cuando uno ama se confunde con la persona amada muchas veces. De ahí, que veamos en el ser amado quien queremos ser, nuestro ideal de persona, y cuando nos defrauda, aquel ideal en el que depositábamos nuestra esperanza y propósito de visa se rompe en añicos. Normal que duela tanto los ataques o decepciones provenientes de la persona amada: quebrar una ilusión siempre es muy doloroso.

Quizás, si quiero ser capaz controlar mis sentimientos y estados de ánimos a los ataques o decepciones de los demás, debiera comenzar por ver a las personas tal y como son, y no tal y como deseo que sean. Tal vez debiera mover a todas las personas del tipo uno al grupo del tipo dos.


Quizás podría tratar de no odiar, y amar sin cegarme a la realidad.

lunes, 26 de septiembre de 2016

Primer día en el cole

Hoy ha sido mi primer día en la escuela donde comenzaré los dos años de programa con la Fundación. No he salido muy optimista.

Lo primero, no nos han permitido estar an ninguna clase. Cierto es que como participantes de primer año y sin el master de profesorado, legalmente no somos profesores formales sino asistentes, pero en mi caso, yo ya llevaba tres años enseñando, dos de años de manera formal en Somalia y Birmania, y me ofusca bajar de rango a nivel profesional, de profesor a asistente de profesor. Sin embargo, lo entiendo. Entiendo que para trabajar en un cole haga falta una acreditación o título, el master de profesorado, que certifique has adquirido los conocimientos considerados los básicos para educar en España. Pero igualmente me jode. Porque aquellos conocimientos que voy a dar en el master ya los trabajé tanto en Somalia, con mi supervisor, y luego en Birmania, por mi cuenta y con sesiones de desarrollo profesional, y tuve tres años para practicarlas y aplicarlas en el aula. No digo que lo tenga todo aprendido, o que no quiera trabajar con otros profes aquí en España que me pueden ayudar a mejorar, pero confieso que es frustrante que te infravaloren porque no tengas un documento. ¿Acaso yo no sabía hablar inglés antes de sacarme el certificado el año pasado, después de haberme tirado seis años fuera? ¿acaso hay que competir en las competiciones oficiales o ser parte de una liga para considerarle a uno deportista?

De todas formas, a efectos prácticos, es lo que hay. Este año será asistente, nuestro colegio nunca antes había trabajado con la Fundación así que no sabe si estamos preparados para dar clase, y a algunos profes hasta dudan del valor que podemos darles a sus clases. Nos ven como una molestia.

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Dos profes enseñando en el mismo aula. Fuente: kentuckyteacher.org
Yo, me comprometo desde hoy a ser paciente y flexible. He venido aquí a aportar y aprender, y ni se aprende ni se aporta cuando el momento es inadecuado. Así que tengo claro es de esperar el momento, y darles tiempo a que me conozcan para ofrecerme mayor autonomía y responsabilidades en el aula. Quiero que poco vean que no tengo porque ser el asistente de profe que solo interviene para leer lo que pone en la pizarra, para ayudar a algunos niños durante el tiempo de ejercicios o para acompañar a los alumnos al baño o jefatura de estudios durante el aula. Yo puedo y quiero enseñar.

Además, tener más de un profesor en clase puede dinamizar mucho la rutina de la clase, ofrece mayor versatilidad a los alumnos, y permite ajustar contenidos por niveles dentro de un mismo grupo de estudiantes.


Otro problemilla, aunque este me preocupa menos, es que los dos profes que entramos de la Fundación para asistir, F y yo, somos jóvenes, 23 y 26 años. Esto ha hecho que hubiera una pequeña revolución entre las estudiantes hoy cuando nos veían por los pasillos, y ya no os cuento cuando al fin una profesora me ha invitado a acompañarle durante una de las clases. Muchos estudiantes varones y muchos profesores no se sienten cómodos con que los dos nuevos profes, asistentes, perdón, llamen tanto la atención de las adolescentes. Pero como decía, esto es lo de menos ya que en un par de semanas se habrán acostumbrado a nuestras caras, verán que exigimos igual de disciplina y rigor que os demás profes, y volverán a su estado normal. Mientras tanto, lo que quieren es flirtear con nosotros y llamar nuestra atención.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Por Borja

Ayer murió un compañero de la Fundación educativa donde trabajo. El chico tendría unos 24 años, era de la quinta promoción (yo soy de la sexta) por lo que solo le quedaba un año de programa en la Fundación antes de graduarse como mejor profesor de lo que ya era, y agente de cambio social. Yo no le conocía mucho pero lo poco que pude trabajar con él durante el Instituto de Verano en julio, me pareció una persona muy madura y motivada por su trabajo. Un paro cardíaco a inicios de curso le deja a su familia con un miembro menos, una novia completamente deprimida,y unos alumnos a la espera del sustituto.

No puedo decir que yo esté deprimido, aunque si siento mucho su muerte. Especialmente por el dolor que acarrea a su familia y seres queridos. No me voy a poner ahora a reflexionar sobre la muerte con comentarios “no somos nada”, “que pronto se lo llevó”, etc. La vida está para vivirla, de ella si se puede hablar, pero de la muerte creo yo se puede decir poco. Aprendí eso viendo el precio de una persona en las favelas de Sao Paulo, en el desierto de Somalia, y en las aldeas montañosas de Birmania.

Ya sé que no somos nada. Es por eso que no tenemos nada que perder en la vida.

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El corazón que pulsa nuestras vidas. Fuente: mejorconsalud.com
Desconfío de la gente que dramatiza la muerte, pero viven la vida de una forma inanimada. Parecen que esperan a que te mueras para expresar lo que sienten por ti, o sus conceptos más profundos de este mundo. Cuando se ponen a decir cosas transcendentales mientras velan al muerto, me doy cuenta del poco tiempo que dedican diariamente a pensar en lo que de verdad es importante.

Hay gente que se frustra con la muerte. “Era tan joven!”. Qué tendrá que ver. Ni la vida ni la muerte están aquí para satisfacernos por edades. Irnos antes o después no va hacernos más felices. “Podría a ver visto tantas cosas”. Por supuesto, con más tiempo más experiencias, pero tanto buenas como malas, no nos olvidemos. Justo ayer, dos horas antes de la noticia del fallecimiento de mi compañero, otro compañero mando una foto del nacimiento de su primer hijo. Todo el mundo a felicitar por whatsapp, y luego todo el mundo con sus condolencias. La vida es así, unos vienen y otros van.

Cuando mi abuela se queja tanto de la vida, y de que le gustaría morir, siempre la pregunto qué tiene la vida que la quiere dejar por voluntad propia. La pregunto si ella vino al mundo por voluntad propia tanto que quiere ir de la misma manera, y por qué cree que vino a este mundo. A la primera pregunta me dice, que la vida no es justa ni agradecida y por eso se quiere morir, a la segunda pregunta, obviamente, niega su protagonismo en la decisión de nacer, y a la última no sabe qué decir.

Yo la contesto que si no sabe por qué vino, tal vez esa era la meta de vivir. Y sino, si no vino para nada, no puede quejarse de que la vida no le haya dado nada. Cosa que dudo, porque la vida tanto como quita, pienso yo. No entiendo porque la gente sigue teniendo expectativas sobre la vida. No sé si es el consumismo o ese ideal occidental de que podemos conseguir cosas y retenerlas, como la felicidad, si sabemos como. Claro, cuenta te das cuenta que tú no eres parte de ese club de privilegiados, te sientes un ignorante o un fracasado. Creo que mi abuela se siente así. Pero no creo que mi compañero de trabajo cuando se le paró el corazón ayer se fuera decepcionado de este mundo. Creo que él estaba más centrado en lo que vino a dar, que en lo que vino a recibir.


Un beso a todos

jueves, 15 de septiembre de 2016

Septiembre, el primer inicio de año

Bueno, después de unas semanas algo ocupadas recuperándome emocionalmente del fin de mis viajes, no de mis vacaciones, y preparando mi vuelta a Madrid, regreso al blog también.

Las novedades principales es que decidí salir de mi Valdemoro querido y mudarme a Madrid para estar más cerca de mi nuevo proyecto con Empieza por Educar y experimentar un ambiente nuevo ahora que retorné a España. En principio me mudé a un cuarto en el barrio de Usera, del que procede mi padre y donde viví de los 3 años hasta los 8 años, pero la pareja que me alquilaba la habitación era muy conflictiva e intransigente y después de varias discusiones, la última ayer por la noche, me tuve que mudar de urgencia a las 22h a mi nueva en La Latina. Me encanta mi nueva casa y compañeros de piso. Estoy especialmente agradecido a mis nuevos compañeros de piso ya que en origen habiamos acordado mi ingreso en octubre pero no dudaron ni un segundo en abrirme las puertas de casa después de que mis anteriores compañeros de piso me amenazaran y me dejaran en la calle a las 22h.

Por lo demás, muchas cosas.

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Mercado de Puerta de Toledo, Madrid. Al lado de mi nueva casa :) Fuente: porlacalledealcala.blogspot.com

Hoy por la mañana, por fin, ya visité el colegio en el que voy a trabajar los próximos dos años. Es un colegio del barrio de Carabanchel Alto, situado en un entorno bastante vulnerable. La directora, nos ha explicado a F (mi compañero del programa ExE, y con el compartiré espacio de trabajo estos dos años siguientes) y a mí como existe un alto porcentaje de alumnado gitano, e origen inmigrante, y en quitando las diferencias étnicas que conllevan efectos sociales y culturales, casi la totalidad del alumnado parte de contextos socioeconómicos poco favorables para un rendimiento escolar excelente. En el barrio hay bastante criminalidad, especialmente ahora por causa de la crisis, y hay gente que va armada. Vamos, que va ser un desafío muy interesante ser profesor en este contexto.

Animicamente, estoy muy ilusionado con mi proyecto profesional, aunque me da rabia que todavía no nos hayan confirmado cuando entraremos a formar parte real del colegio. Hoy, después de presentarnos a varios profesores, explicarnos el contexto del colegio, y mostrarnos las aulas, la directora ha dejado entrever que tal vez F y yo comenzaremos dentro de dos semanas. Yo me tiendo a agobiarme cuando no tengo nada que hacer, y teniendo en cuenta que desde abril no trabajo, quiero comenzar ya. Cierto que en este tiempo he estado viajando, leyendo, haciendo deporte… pero quiero empezar a trabajar ya y establecerme las rutinas de este año. Animicamente también estoy muy contento de haberme mudado ayer al piso en La Latina. Es una de mis zonas favoritas de Madrid, y aunque pagaré más por mes, pero creo que la localización, la casa y los compañeros lo merecen.


Por último, no puedo dejar de lado la suerte que estoy teniendo en tema chicas. En los últimos diez días habré pasado la noche con tres chicas, y si bien la experiencia no fue totalmente satisfactoria con todas ellas, no puedo quejarme de sexo y aventura teniendo en cuenta la sequía que viví en los dos últimos años que pasé en el extranjero. De esas tres chicas, todas ellas son de fuera de Madrid, dos incluso de fuera de España, y ha habido una de ellas que me ha enamorado. Pero ya me dedicaré a este tema más adelante...

jueves, 17 de marzo de 2016

Problemática obsesion I

Favorita actividad de R: chat. Fuente: cat.com
R, no daré su nombre completo, es de Canadá. Es bajita y gorda. Tiene el pelo muy corto y pelirrojo. Cuando camina hacia a ti puedes percibir su torpeza de movimientos y personalidad extravagante. Vino a la escuela en octubre, 4 meses después de que empezáramos las clases, para sustituir al anterior profesor de inglés que fue despedido por “acosar a la asistenta doméstica” (o eso nos dijo el jefe). Es mi compañera de trabajo y casa.

Desde el primer momento que puso pie en la oficina, a la mayor parte de la gente no le gustó R. Siempre estaba enferma de neumonía, E. coli…  Y eso no le ganó muchos fans que digamos. Además, le gusta hablar muy alto, de cualquier tema (sexuales entre otros), y cotillear sobre la vida de otras personas. En la casa, fue la misma cosa: es muy sucia y suele dejar la comida pudrirse fuera de la nevera. Mis dos compañeros de casa J y K ya me avisaron de cómo era R antes de que yo me mudase con ellos, dos meses después de que R llegase.

Pero yo quise dar una oportunidad a R. Me parecía la típica persona que nunca fue popular en el colegio, y todavía sigue desconociendo como tratar con la gente. Pensé que la gente la prejuzgaba, y aunque cierto que R debía respetar más la privacidad de otras personas o ser más atenta para cometer menos torpezas, asumí su buena intención.

Bien, todo cambió hace mes y medio. Tras una pequeña discusión en la oficina de la escuela por culpa de una profesora india que se negaba a salir de la oficina cuando recibía llamadas personales (por más de 40 minutos), otro profesor, Dan, comenzó a acusarme de crear problemas a la gente y ser arrogante. Me acusó de ver pornografía dentro de la oficina, y de mandar emails al jefe acerca de todos los compañeros. A mí me daba igual las mentiras que Dan dijera, ya que es un profesor cincuentón del sur de EEUU al que ni su familia (ni siquiera sus hijos) le hablan. Él mismo ha tenido peleas con varios profesores, por tanto, asumo que tiene alguna inestabilidad mental o del comportamiento. El problema y lo que me dolió fue que, delante de R, me dijo que todas las acusaciones se apoyaban en conversaciones los últimos meses con R. Cuando la mencionó no pude evitar mirar a R y preguntarla “¿es eso cierto?”, a lo que respondió “ahora tengo clase y no me quiero entrometerme en vuestros asuntos”. ¿Nuestros asuntos? La tipa había estado hablando a mis espaldas, a espaldas de su único amigo, a una persona como Dan, para acusarme de crear problemas en el trabajo y ver pornografía.

Me quedé sin habla. No me esperaba que a la persona que había cuidado y ayudado me hubiera traicionado de esa forma y hubiera expandido esas mentiras sobre mí. Fue muy frustrante y doloroso. Me enfurecí conmigo mismo por no haber tomado en cuenta los consejos de otras personas, y haberla prejuzgado positivamente. Por la tarde, tras pedirla explicaciones y no saber dármelas, la dije que no quería ningún trato con ella y que se merecía estar sola. ¡No valora la amistad!


Pero la historia no acaba ahí. 

viernes, 20 de marzo de 2015

Cuando el sol se puso en Nairobi

Puesta de sol en Nairobi. Fuente: uniglobenorthlinetravel.wordpress.com por Mutua Matheka

Sigo enviando currículos a empresas y colegios en Kenia. Ahora, como ya he empezado las clases (preparar lecciones, corregir deberes y test, etc.) tengo algo menos de tiempo para preparar mis solicitudes de trabajo, pero ahí sigo. Me está ayudando N, un compañero de la escuela muy bueno en cómo preparar este tipo de cosas. El me sigue apoyando y aconsejando en esta tarea tan frustrante como es la de buscar trabajo.

A veces me dan ganas de tirar la toalla y confirmar mi estancia en la escuela en Somalia por un año más. Pero luego lo pienso mejor, hablo con N, y me doy cuenta que he de continuar buscando. Cierto es que en la escuela me siento bien, y no sería desastroso quedarme un año más. Pero sería desastroso no intentar encontrar mejores opciones en un país que pueda ofrecerme más retos que Somalia a nivel personal.

He enviado diferentes solicitudes a distintos institutos y escuelas. Y esta semana, por primera vez, he comenzado también a mandar solicitudes a empresas. Empresas que fundamentalmente trabajan con asuntos sociales, agricultura, o economía sostenible. Nunca lo hubiera pensado, pero estoy solicitando plazas en ventas y puestos similares. No me gustaban esos puestos en principio pero reconozco que es totalmente distinto cuando el producto o servicio que vendes tiene un valor social y ofrece calidad al cliente. Además me gustaría pertenecer a una empresa que es joven y trata de crecer, y donde se me permite entablar contactos. Creo que sería bueno para mí ganar ese tipo de experiencia si un día quiero crear mi propio negocio y emprender.

Mis motivaciones principales para buscar trabajo en Kenia por tanto es ganar experiencia profesional (ya sea en escuelas o en empresas sociales) y experiencia personal. Sin embargo, ya no espero reforzar mi relación con K.

Mis 10 días en Nairobi en casa de K fueron relativamente bien. A pesar de la falta de intimidad que tuvimos los primeros 5 días debido a que dos amigas suyas se quedaron con nosotros en la misma habitación, y su ocupada agenda (clases y trabajo), me encanto poder verla de nuevo. Cuando por fin sus dos amigas se marcharon, y pudimos estar 5 días juntos con más privacidad, fue genial. Me encanta estar con ella, y ella también parece estar encantada conmigo. Sin embargo, tuve algunos problemas con ellas por el tema de los celos (de ambos), y luego por su falta de tiempo y espacio conmigo. Antes de regresar a Somalia descubrí fotos de ella y su expareja, a quien conocí el primer día que llegue a Nairobi y ella no me dijo nada, lo que me produjo un sentimiento de desconfianza. Me cabree con ella, pero luego decidí dejarlo correr y pasar mi última noche con ella en paz. Hablamos de nuestra relación una vez yo volviera a Somalia, y ella pareció estar muy segura de querer seguir adelante.

Bien, una vez más, aquí en Somalia no hablamos mucho. Cuando ayer la pregunte como ve nuestra relación desde que volví, se enfadó conmigo y radicalmente quiso romper. Me jodio. Todo el esfuerzo que he hecho por demostrar lo que siento y quiero con ella, aceptando su falta de disponibilidad, sus secretos, su forma de actuar con otros chicos cuando yo estoy delante… Y ahora es ella la que decide debemos romper esta relación porque tengo dudas. Como si nuestra situación fuese tan fácil que las dudas sobrasen.


Estoy triste. La chica me gusta un montón, y me esforcé (todavía me estaba esforzando) por tener algo con ella. Ahora solo me queda mi trabajo actual en la escuela, y oportunidades futuras en Kenia como motivaciones. En el plano personal ando igual que cuando llegue.   

lunes, 16 de febrero de 2015

Broncas

Fuente: www.coyunturaeconomica.com
El otro día tuve un encontranazo con el director de la escuela, que me ha hecho apoyar la idea de marcharme de aquí a final de curso.

El director de la escuela es un hombre cercano a los 40 años. Es bajito, calvo y muy enérgico. Me cae bien porque se le ve muy entusiasmado por su trabajo, y cuando está en la escuela las cosas funcionan mejor. Se tira medio año fuera (o más), para recaudar dinero (donaciones, patrocinadores...) y apoyar a los estudiantes que andan en universidades fuera de Somalia.

Sin embargo, también hay a gente que no les cae tan bien debido a su posición de jefe y malas formas en ciertas ocasiones. Una de ellas me toco vivirla a mí.

Se le conoce por ser muy ambicioso y competitivo. Yo también lo soy. No me gusta perder, y reconozco me cuesta aceptar mis errores. No tanto reconocerlos delante de los demás, sino aceptarlos de buenas formas. Suelo enfadarme conmigo mismo y con mis compañeros de equipo si no estamos haciendo las cosas bien. Fuera del deporte, me cuesta incluso perdonar. Pero no creo que lo suela pagar con los demás, o sea irrespetuoso.

El pasado jueves jugábamos un partido de baloncesto los profes contra los estudiantes, y el director era el arbitro. Los estudiantes, como siempre, comenzaron a jugar muy agresivos . Especialmente con un compañero que mide 1,90cm y tira muy bien desde fuera, y conmigo que soy el base y he jugado durante años. Ellos sabían perfectamente a quienes tenían que parar y así lo demostraban. Codazos, manotazos, empujones... Llegué a sangrar del labio por culpa de mi defensor que no paraba de instigarme. Yo obviamente me quejaba al director para que empezara a pitar faltas y parase ese tipo de juego. Él no aceptaba mis protestas y se cabreaba cuando se lo decía. En ningún momento pensé que le estaba protestando de mala manera o en exceso. El partido lo íbamos ganando por más de 16 puntos arriba, pero yo veía que no podría seguir a ese ritmo porque no teníamos cambios y los estudiantes cada vez nos defendían peor. Finalmente, comenzaron a remontarnos y en una de las tantas veces que me empujaron perdí el control del balón y me pitó falta técnica porque pensó estaba fingiendo.

Comenzó a gritarme muy enfadado, a ridiculizarme delante de la escuela diciendo que lloraba como un bebe, etc. Yo no le hice ni caso, pero reconozco que me sacó mentalmente del partido. Quedaban 10 minutos y los estudiantes nos pasaron en el marcador. Perdimos el partido por 2 puntos. El director se acercó a mí tras acabar el partido y yo le dije que no quería hablar con él tras haberme faltado el respeto. En qué momento le dije aquello!! Se puso a gritar como un loco diciendo “Fuuuuck you Daniel, go away with your fucking science, I can teach it for you” (soy el profe de ciencias). Todo el mundo alrededor se quedó en shock con su reacción. Yo mientras me iba de la cancha, y él alrededor gritando y provocándome. Finalmente me di la vuelta y le dije que no era capaz de aceptar cuando un jugador no está de acuerdo con su manera de arbitrar. Tuvo que venir un compañero a separarle de mí. Fue ridículo lo ocurrido. Especialmente por el triste espectáculo que dimos (no era mi intención ser parte de ello) a los estudiantes.

Unas horas más tarde dos profes vinieron a hablar conmigo. Me dijeron que no compartían la actitud del director, le pedirían que se disculpase, pero posiblemente yo también tendría que reconocer parte de la culpa para que se disculpase. ¿Culpa de qué? En ningún momento le falté el respeto como él hizo conmigo. Hablé con algunos estudiantes que estuvieron ahí, y estaban de acuerdo conmigo. Al día siguiente vino el mismo director a hablar a mi cuarto, junto con otros dos compañeros: basicamente se disculpó por su actitud afirmando que yo le provoqué. Yo no estaba de acuerdo, pero acepté poner de mi parte para que no volviera a ocurrir nada por el estilo. Luego por la noche, en una asamblea con los estudiantes, dijo que los dos nos arrepentíamos de lo ocurrido (cosa que es verdad, aunque yo sigo sin creer que provocase nada), y que esa no era la imagen que queríamos darles. Dijo que es importante saber ganar y perder.


En fin, que no me gustó lo que ocurrió, y además me hizo responsable del percance. Por mi parte, trabajaré con el mismo esfuerzo e ilusión hasta final de año, pero si encuentro otro trabajo para el año que viene, mejor que mejor.

sábado, 24 de enero de 2015

Retomar el blog


No escribo desde antes de navidad. Me siento culpable porque este lugar servía para expresar mis reflexiones y mantener contacto con gente a la que ya no puedo ver a menudo. Pero cada vez tenía menos tiempo, y la pereza ataca cuando lo encuentro libre. Sin embargo no tengo ninguna duda de que retomar el blog puede ayudarme a valorar lo que me ocurre y a aprender de lo que experimento aquí en Somalia.

Resumiendo, mis últimos meses han estado, como los anteriores, cargados de trabajo. A los cursos de 7º y 8º les he sumado el grupo B de los de 10º. Ahora enseño ciencias naturales a los pequeños, y biología a los mayores. Además continuo de encargado en el Operation Green, con la responsabilidad de establecer un huerto orgánico y reverdecer el campus escolar. Soy también el nuevo entrenador de baloncesto de los pequeños, y llevo a cabo un taller de música los jueves. Uno acaba agotado cada día, y sin embargo el trabajo no queda terminado normalmente.

Las dos grandes novedades que me han ocurrido fueron primero mis vacaciones de navidad en Kenya, y segundo mis planes de futuro laboral para el año que viene.

Kenya fue increíble. En julio estuve en Etiopía pero he de reconocer que me lo pasé mejor en Kenya, y posiblemente regrese. No solo me dio tiempo a salir de fiesta y divertirme (cosa que necesitaba urgentemente), sino que también pude visitar Masai Mara (uno de los grandes parques naturales del mundo, y como biólogo que soy, pues me encantó) y Mombasa (a pesar de los avisos de terrorismo, fue una de mis mejores decisiones). Uno de los puntos fuertes del viaje, y que todavía me atan a allí, fue conocer a una chica adorable. Apenas estuvimos juntos una semana y algo, de las 3 pasé allí, pero suficiente para gustarnos, y todavía mantener el contacto. Hablamos casi todos los días. Sinceramente me sabe mal que cada vez que conozco a una chica que me gusta, y que a su vez parece que le gusto, me tengo que marchar.

La segunda gran novedad de estos últimos meses fue el interés de la escuela para que renueve el contrato con ellos un año más. Me pagarían algo más, y aunque todavía sea poco para ahorrar o viajar a todo lujo, creo que sería una diferencia clave. También me han ofrecido trabajar menos horas en clase para gastar más tiempo en asuntos extraescolares como tareas de administración y desarrollo de la escuela, lo que también resulta muy interesante.

El problema viene que todavía no sé que debería hacer... Por una parte creo que esta escuela me esta sirviendo mucho a nivel de desarrollo profesional: he mejorado de manera increíble el inglés ya que el resto de empleados son americanos o somalíes; he aprendido mucho sobre materia de enseñanza y me he dado cuenta que me gusta mucho ser profesor; y el año que viene podría ahorrar algo de dinero a la vez que realizo algún proyecto de desarrollo. Sin embargo, a nivel personal me falta algo...


Reconozco que Kenya, y concretamente esta chica que conocí, han dejado huella. Me gustó volver a tener la oportunidad de conocer gente, bailar (lo echaba tanto de menos...), viajar, y tener mayor vida social de la que tengo en Somalia. Culturalmente Kenya es más abierto y diverso, y parece brindar oportunidades económicas. Pienso, si no sería mejor buscar otro lugar donde compaginar mi desarrollo personal con el profesional, pues aquí en Somalia parece no haber tiempo ni espacio para lo primero. O tal vez deba centrarme en este gran proyecto social que es la escuela, y dejarme de distracciones románticas.

sábado, 15 de noviembre de 2014

Matar el tiempo libre

Niña somali en Kenia. Fuente: globaliving.org
Terminamos el primer trimestre el pasado martes, y comenzamos el segundo la semana que viene. Tres días más de vacaciones nos quedan.

Realmente no puedo decir que estén siendo vacaciones puesto que no hemos salido, ni vamos a salir, del internado en estos 7 días. Es muy aburrido, sinceramente.

No hay nada que hacer salvo corregir exámenes finales, preparar nuevas lecciones para el siguiente trimestre, jugar al baloncesto por la tarde, y ver una peli por la noche con algunos profes. Al menos, espero que mañana o pasado nos “saquen” a Hargeysa para comer o cenar.

El otro día hablaba con uno de los profes, Alex (uno de los más cercanos tras el “abandono” de mi querido compañero mexicano), sobre el ambiente laboral. Si bien es cierto que este año lo encuentro mejor que cuando llegué a la escuela en abril, mi compañero y yo coincidíamos que se siente cierta apatía o desinterés por hacer cosas juntos. Cosa que mejoraría mucho nuestro día a día.

Cuando llegué aquí pensé que era cosa de estadounidenses esto de no hacer cosas juntos, o no hablar durante la cena o la comida. Pensé que como otras países del norte, eran más fríos que nosotros, los mediterráneos. No creí que se tratase de conflictos entre nosotros, o falta de interés, sino más bien a algo cultural. Pero tras hablar con Alex, vi que no es así.

Ahora más que nunca pienso que vivir tanto tiempo en el mismo sitio, con la misma gente, sin otra cosa que trabajar te vuelve algo inerte. Como dije, ahora reina un clima bastante bueno si lo comparo con el ambiente que viví cuando llegué a finales de curso en abril, pero tal vez solo se necesita algo más de tiempo hasta que los nuevos profes de este año se comporten como los anteriores cuando vine: cada uno a lo suyo y listo.

Yo de momento trato de no darle mucha importancia pues poco puedo hacer para cambiar la situación. Siempre ofrezco mi habitación (una de las más grandes en la escuela) para ver una película juntos o jugar algún juego de mesa. Siempre me uno a los partidos de baloncesto, fútbol... Participo del club de lectura que dos profes han comenzado ahora, y fui el único que acompaño a otro de los profes cuando este sugirió hacer una hoguera por la noche. Vamos, que ando en todos los tinglaos.

Comprendo que cada uno necesite su espacio y tiempo, pero es cierto que veces resulta demasiado aburrido este lugar. Rodeado de profesores y estudiantes que solo piensan en trabajar.

Por el momento, yo ya acabé de corregir exámenes finales, continuaré jugando al baloncesto, ajedrez, fútbol... con quien quiera, y abriré mi casa para ver pelis por la noche o cualquier otra cosa. Lo que sea para matar el tiempo libre.

Ando también planificando mi viaje a Kenia en diciembre. Miro que sitios visitar, trato de encontrar algún couchsurfer que me hospedé y me ayude, y ojeo los hostales y tours en safaris. Voy con otro profe, y espero que el viaje superé al anterior en Etiopía.

jueves, 23 de octubre de 2014

Reverdecer la sábana somalí

Cultivo de okra. Fuente: http://bonnieplants.com/
Este sábado es el fin de año en el calendario islámico y no tendremos clase. Un respiro de 2 días (viernes y sábado) que vendrá bien para descansar y preparar las últimas semanas del trimestre..

Hoy quisiera hablar del trabajo escolar del que soy responsable: Operation Green (Operación Verde). En la escuela hay varias tareas de las que los alumnos han de encargarse, y en la que profesores y alumnos de cursos superiores tenemos que supervisar. Básicamente hay 5 grupos: limpieza de clases (unicamente alumnas de 7º y 8º); limpieza de los barreños donde los alumnos lavan sus platos; Road Building, manutención de los caminos de la escuela y del sendero que lleva a la aldea; enseñanza en el orfanato de Hargeysa; y Operation Green, para reverdecer la escuela y hacerla más sostenible.

Ningún profe se está ocupando de los grupos de trabajo, a excepción de mí (Operation Green) y otra profe que se encarga de las clases en el orfanato. Si bien es cierto que tiene menos clases en la escuela, y vino como voluntaria y no como trabajadora. Sin embargo, ya que encuentro el trabajo útil, inspirador y con capacidad de generar cambios, no me quiero quejar.

Generalmente, el propósito de los grupos de trabajo se basa en 4 razones: ahorrar dinero y empleados a la escuela, aprovechando tales recursos para otros fines; hacer participes a alumnos de las responsabilidades sociales y comunitarias; enseñar nuevos valores y conocimientos más allá del aula; castigar “físicamente” a los alumnos con malos comportamientos. A mí me gusta centrarme en la parte social y didáctica del trabajo, pero reconozco que si tengo a alguien trabajando menos que los demás, le hago desempeñar las tareas más duras, o más largas.

El año pasado participé como asistente (porque vine muy tarde, en abril), y con el antiguo responsable, dividimos las tareas y los estudiantes en dos grupos, del que cada uno era encargado respectivamente. Con mi grupo conseguí establecer un pequeño huerto de judías, okra y sandía (5 camas de 3 metros con tierra oscura, separadas por bandas de tierra blanca de 1 metro; 100 plantas en total), mientras que el grupo de mi compañero solo levantó 3 alambres de espino de 3 metros en un lado del huerto, para protegerlo de “los depredadores”. En general, los profes y encargados de los grupos de trabajo no se toman muy en serio las actividades a realizar. Una lástima.

Este año, si bien continúo con el huerto, mi atención está más centrada en la producción de compost y en la captación de agua de lluvia. No se pueden crecer plantas donde el suelo no da suficiente alimento, y el agua no sacia su sed. Aquí, donde el clima es muy árido, el suelo apenas tiene materia orgánica que le haga rico en nutrientes, y no acumula nada de agua. Por ello, quiero producir compost, y preparar el terreno para la recogida de lluvia en la estación húmeda y quedar prevenidos en la próxima estación seca.

Si bien estoy muy interesado en participar en este proyecto de reverdecimiento (Operation Green) reconozco supone un gran reto. A la apatía de los estudiantes por el trabajo, se añaden las condiciones climáticas y edáficas. De hecho, no se aprecia mucha vegetación por la zona. Menos aún en nuestra escuela, donde nos situamos en una colina y toda el agua que cae fluye hasta el valle dejando nuestros suelos igual de secos que al comienzo.

Si bien quiero mejorar ambos aspectos, la calidad del suelo (compost) y el aporte de agua (sistema de recogida de agua y riego por goteo), este año he planteado un nuevo concepto a la escuela en relación al último punto: en lugar de mover agua hasta las plantas, mover las plantas allá donde fluye el agua. Así, me he dedicado en los últimos días a observar donde terminan las cañerías y canalones para comenzar a plantar.


También hago debates con los estudiantes sobre temas medioambientales y sociales, y les hago responsables de algunas plantas. Veremos que tal sale el experimento al estilo WWOOF.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Soy profe, nada más me importa(s)

Fotograma de la pelicula Half Nelson. Fuente: www.goodbadaverage.com
Hoy acabó la semana de orientación.

Una semana ajetreada, dedicada a una toma de contacto con los nuevos estudiantes que entran este año (séptimo y octavo básicamente, de 11 a 14 años). A pesar de ser solo una toma de contacto, los profes que hemos participado teníamos 3h de clase diarias con los 3 grupos de alumnos que había, añadiendo 2 horas más de clases de “Desarrollo Profesional” dirigidas a nosotros (los profes) impartidas por el jefe de estudios (o como aquí llaman, Academic Director). Quitando las clases, la preparación de las clases, asistir al DP... También nos estaban pidiendo los plan lesson para las dos primeras semanas de curso (que empiezan este sábado que entra). Un agobio...

Las clases con los nuevos estudiantes han ido muy bien. A pesar de que algunos alumnos tienen un nivel de inglés muy bajo y cuesta hacerse entender, creo que la semana les ha servido para que cojan mi ritmo en clase y sepan situarse en ella. No he tenido problemas de comportamiento con ninguno, aunque alguna vez me ha tocado mandar callar a alguien, o pedirle que se quedara después de clase para re-hacer los deberes. Ha estado muy bien conocerles y que me conozcan. Sobretodo con el grupo A, donde hemos trabajado qué es la ciencia, qué relación tiene con nuestra vida diaria (así como con la historia) y cómo se trabaja, nos lo hemos pasado muy bien y las clases han sido muy dinámicas. Les he hecho desnudar su cerebro con cada pregunta, y les he hecho cuestionar su forma de pensar y analizar los hechos en una situación propuesta. Ponía el 100% de mi energía en cada clase, y creo que los alumnos lo han agradecido. Hoy, en el pequeño test que les he hecho para comprobar lo que habían retenido de la semana, todos me han escrito lo mucho que les ha gustado las clases, y por la noche me han dado el premio al mejor profe de la semana de orientación.

Sin embargo no todo ha sido positivo. Como decía arriba he tenido muchísimo trabajo, y de hecho aún debo terminar los lesson plan del curso. Richard, el jefe de estudios agobiarme con trabajos y documentos desde que llegué aquí en Abril. Y esta última semana ha sido ya el colmo.

Durante las clases de DP no he tenido problemas con él: él daba la clase y los demás escuchábamos. Pero el último día nos mandó dar una clase de prueba (con temario real) a los profes que allí estábamos, quienes harían de estudiantes y plantearían problemas en el desarrollo de la clase. Ni que decir tiene que acabó convirtiéndose en un juego, y a cada momento alguien lanzaba una bola de papel por el aire, o se quejaba de algo, o hacía preguntas sin sentido... A pesar de que supiéramos eso contaría en contra del profe que le tocaba dar la clase. Cuando me tocó a mí, tenía claro que iba a cortar de raíz cada comportamiento excesivo: si no te comportas como estudiante y quieres crear problemas, no eres parte de mi clase; te mando fuera (a la oficina de estudios) con el consiguiente castigo. Así mismo, si un alumno me reta en público, le respondo en público y a continuación le mando fuera para no darle la oportunidad de “pelear”. Pues bien, a Richard no le gustó casi nada de lo que hice. Criticó mi metodología (a pesar de seguir las pautas que nos dio), criticó las cosas que ponía y no ponía en la pizarra, y crítico mi manera de encarar un problema cuando una compañera se ponía a escuchar música con el iphone (tres veces).

Me dijo que era una persona frustrada y debía dejar mi frustración fuera del aula. Que mi actitud denotaba un comportamiento inmaduro. Según él, le había dado permiso para no asistir a clase y había sacado a relucir mis frustraciones. En fin, que me quiso joder con la dichosa evaluación profesional. Me quedé toda la noche pensando en ello, y esta mañana me interrumpían dichos pensamientos durante mis últimas clases. Menos mal que los exámenes salieron bien, lo que me indica que los estudiantes están recogiendo los conocimientos que les quiero transmitir, y que me han hecho saber están disfrutando en clase.


He decidido no dar demasiada importancia a lo de Richard. Yo lo que quiero es ser mejor profe y mejor persona cada día, así que lo que Richard o cualquier otra persona me pueda aportar, lo aplicaré. Pero si intentan que dé un paso atrás, lo siento pero no te voy a prestar atención, amigo. 

lunes, 9 de junio de 2014

Ser tratado como adulto (al fin)

Un camello parte de los numerosos rebaños que hay por aquí, apreciados por su leche y carne. Fuente: www.wardheernews.com
Ayer cumplí dos meses en Somalia. Viendo las últimas entradas, creo que es hora de escribir algo que me resulta positivo y gratificante de esta experiencia que vivo al este de África.

Durante mis dos últimos años en España desde que volví de Sao Paulo, me sentí impotente, frustrado y minusvalorado en muchas ocasiones. A pesar de mi esfuerzo y consecuentes resultados académicos, de mi interés por aprender a nivel personal y cultural, y el trabajo que desempeñé para desenvolverme en diferentes países y empleos, me seguían tratando como un adolescente. Por no decir como un niño.

Allí yo seguía siendo el estudiante, el becario, el parado, el joven.... palabras que no deberían contener un fondo negativo, pero que el momento actual, para alguien con 24 años, le supone una barrera para avanzar. Para alcanzar la madurez social. El respeto y reconocimiento del resto de adultos.

Ha sido aquí, en Somalia, en un internado de educación secundaria, donde he comenzado a sentirme valorado y respetado por mis compañeros y “clientes” (los alumnos). No me tratan con desdén, ni veo superficialidad en las tareas que me mandan, o planes de futuro que proyectan para mí (conmigo). Formo parte de un equipo, y soy igual de importante que el que llegó hace tres años. Aunque me queda mucho que mejorar, y eso lo sé yo y los demás, no me supone una barrera a la hora de tomar decisiones o tomar responsabilidades. Por el contrario, me animan a tener iniciativa, al mismo tiempo que hacen un seguimiento de mi evolución y metodología.

Ya era hora que me tratasen como un trabajador y no como un becario. Ya era hora de que me permitieran tomar responsabilidades. No soy un niño, y aunque lo fuese, creo haber demostrado durante muchos años la madurez que he ganado con mi esfuerzo.

En España se nos dice que somos el futuro y hemos de empujar. Pero en mi opinión, solo nos permiten empujar el columpio donde andábamos en la infancia. Es una cuestión de percepciones el hecho de si nos dan más o menos posibilidades. La mía es que cuesta mucho ser joven en España. Ser una persona con buena salud, formada, con predisposición para trabajar, y que luego solo encuentres empleo como becario donde te pagan “con experiencia laboral” y el abono transporte.

Me he venido a Somalia cobrando 180€ por mes. No es nada en Madrid, pero es más de lo que me pagaban allí, y el trato es mejor. Por no contar la increíble experiencia personal, cultural y laboral que estoy adquiriendo. Por fin me dan espacio para que continúe mi crecimiento como persona.


Sin duda alguna, esta ha sido una de las mejores decisiones de mi vida.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Trabajo de oficina


Hoy me ha tocado quedarme 3 horas más en el trabajo. Y me ha dado que pensar.

Por un lado estoy contento, ya que me están dando mucho trabajo los jefes y eso puede traducirse como una muestra de confianza. El día anterior incluso, se acercó el jefe de departamento para felicitarnos por nuestra labor estas 3 semanas iniciales. Fue un gesto a los 3 becarios que estamos, pero yo me lo tomé doblemente bien, porque de momento es a mí es al que más llaman para dar trabajo.

Sin embargo, todo tiene desventajas: espero que comiencen frenar el ritmo porque estoy comenzando a estresarme. No solo por la cantidad de documentos e informes que me piden actualizar y escribir cada día, sino también por el mismo hecho de ser un trabajo burocrático para el cuál he de utilizar el ordenador. Puede parecer paradójico para alguien que tiene un blog en Internet, pero yo y los ordenadores (u otros cachivaches electrónicos) no nos llevamos muy bien.

Cada mañana me cabreo 50 veces por culpa del Excel, la impresora o Internet. No soporto que una tarea simple y automática no sea realizada a la perfección por una máquina. ¿Para eso debieran de servir, no?

Además, me resulta agobiante el ambiente de oficina, con los teléfonos sonando, dedos corriendo por el teclado, el calor de los ordenador, de la impresora, el pitido del fax... y los ojos pegados a la pantalla. No sé. Me pregunto si mi tensión se calmará cuando pasen los días y me acostumbre al ritmo y lugar de trabajo, o es que quizás no estoy hecho para trabajar en oficina.

Encima, por culpa de la reunión a la que he tenido que quedarme por la tarde, en la cuál apenas me he enterado de nada, me he perdido el último día del ciclo de cine y sexualidad al que estaba asistiendo en la universidad :(

No quiero tirar la toalla. La gente en general es muy simpática y trabajadora, ambas cosas, muy positivas para mí. Y pienso que puedo aprender muchas actitudes, no solo técnicas, sino también emocionales, a la hora de trabajar en grupo gestionando información y datos. Por no hablar de lo bien que me viene el pequeño sueldo que gano.

Quien sabe, tal vez un día todo esto me haga falta.