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jueves, 23 de octubre de 2014

Reverdecer la sábana somalí

Cultivo de okra. Fuente: http://bonnieplants.com/
Este sábado es el fin de año en el calendario islámico y no tendremos clase. Un respiro de 2 días (viernes y sábado) que vendrá bien para descansar y preparar las últimas semanas del trimestre..

Hoy quisiera hablar del trabajo escolar del que soy responsable: Operation Green (Operación Verde). En la escuela hay varias tareas de las que los alumnos han de encargarse, y en la que profesores y alumnos de cursos superiores tenemos que supervisar. Básicamente hay 5 grupos: limpieza de clases (unicamente alumnas de 7º y 8º); limpieza de los barreños donde los alumnos lavan sus platos; Road Building, manutención de los caminos de la escuela y del sendero que lleva a la aldea; enseñanza en el orfanato de Hargeysa; y Operation Green, para reverdecer la escuela y hacerla más sostenible.

Ningún profe se está ocupando de los grupos de trabajo, a excepción de mí (Operation Green) y otra profe que se encarga de las clases en el orfanato. Si bien es cierto que tiene menos clases en la escuela, y vino como voluntaria y no como trabajadora. Sin embargo, ya que encuentro el trabajo útil, inspirador y con capacidad de generar cambios, no me quiero quejar.

Generalmente, el propósito de los grupos de trabajo se basa en 4 razones: ahorrar dinero y empleados a la escuela, aprovechando tales recursos para otros fines; hacer participes a alumnos de las responsabilidades sociales y comunitarias; enseñar nuevos valores y conocimientos más allá del aula; castigar “físicamente” a los alumnos con malos comportamientos. A mí me gusta centrarme en la parte social y didáctica del trabajo, pero reconozco que si tengo a alguien trabajando menos que los demás, le hago desempeñar las tareas más duras, o más largas.

El año pasado participé como asistente (porque vine muy tarde, en abril), y con el antiguo responsable, dividimos las tareas y los estudiantes en dos grupos, del que cada uno era encargado respectivamente. Con mi grupo conseguí establecer un pequeño huerto de judías, okra y sandía (5 camas de 3 metros con tierra oscura, separadas por bandas de tierra blanca de 1 metro; 100 plantas en total), mientras que el grupo de mi compañero solo levantó 3 alambres de espino de 3 metros en un lado del huerto, para protegerlo de “los depredadores”. En general, los profes y encargados de los grupos de trabajo no se toman muy en serio las actividades a realizar. Una lástima.

Este año, si bien continúo con el huerto, mi atención está más centrada en la producción de compost y en la captación de agua de lluvia. No se pueden crecer plantas donde el suelo no da suficiente alimento, y el agua no sacia su sed. Aquí, donde el clima es muy árido, el suelo apenas tiene materia orgánica que le haga rico en nutrientes, y no acumula nada de agua. Por ello, quiero producir compost, y preparar el terreno para la recogida de lluvia en la estación húmeda y quedar prevenidos en la próxima estación seca.

Si bien estoy muy interesado en participar en este proyecto de reverdecimiento (Operation Green) reconozco supone un gran reto. A la apatía de los estudiantes por el trabajo, se añaden las condiciones climáticas y edáficas. De hecho, no se aprecia mucha vegetación por la zona. Menos aún en nuestra escuela, donde nos situamos en una colina y toda el agua que cae fluye hasta el valle dejando nuestros suelos igual de secos que al comienzo.

Si bien quiero mejorar ambos aspectos, la calidad del suelo (compost) y el aporte de agua (sistema de recogida de agua y riego por goteo), este año he planteado un nuevo concepto a la escuela en relación al último punto: en lugar de mover agua hasta las plantas, mover las plantas allá donde fluye el agua. Así, me he dedicado en los últimos días a observar donde terminan las cañerías y canalones para comenzar a plantar.


También hago debates con los estudiantes sobre temas medioambientales y sociales, y les hago responsables de algunas plantas. Veremos que tal sale el experimento al estilo WWOOF.

sábado, 25 de mayo de 2013

La senda natural

Me pregunto muchas veces el sentido de mi vida y lo que hago en ella. Me pregunto qué sentido tiene mi existencia, para qué estoy aquí, y por qué voy a trabajar en esto o en aquello. Cuál es el fin, o el baremo de criterios a elegir una cosa u otra... Vivo triste y frustrado.

Hace unos días terminé el libro de Masanobu Fukuoka "La senda natural del cultivo", tras haberme leído en verano su obra "La revolución de una brizna de paja". Ambos tratan métodos de agricultura sostenible y orgánica. Pero van más allá, pues no solo describe los métodos y las técnicas, sino que apoya tales decisiones con argumentos propios de la filosofía zen oriental y del conocimiento holístico, buscando la verdad a través de una mirada profunda.

Ayer por la noche, vi la película "The end of the line", crítica al modelo de pesca actual mayoritario que merma nuestros océanos y genera graves consecuencias medioambientales (pérdida de ecosistemas), sociales (migración) y económicas (desempleo). En el documental, además de expertos en biología marina, economistas, y sociólogos, salió un pescador artesanal de Bahamas. El chico no tendría más de 30 años, pero cuando hablaba, parecía tener 50. Era tranquilo, vestía holgado, con sus rastas recogidas en un turbante, y parecía feliz. Nada que ver con los tíos que veo en el cercanías de las 8h.

Tanto el agricultor japonés, como el pescador de Bahamas, basaban su vida en la integración con la Naturaleza. Masanobu consideraba que nada de lo que el hombre pudiera hacer podía igualarse con Ella, por tanto, solo nos queda vivir según sus designios y compartir nuestro espacio con el resto de seres. Para él, eso es lo más inteligente, pues siglos de evolución no pueden dar nada más sabio que lo hay a nuestro alrededor. Pensar, que nosotros, viajeros recién llegados a este mundo, podemos inventar algo o modificarlo produciendo beneficios grandes y rápidos, solo es muestra de nuestro ego, o nuestra ignorancia, pues no tenemos capacidad para igualar a la Naturaleza.

Siguiendo sus palabras, el hombre moderno trata de conocer el mundo a través de la discriminación. Categorizamos, seleccionamos, dividimos, diferenciamos... De este modo, si antes había 2 ramas del conocimiento, luego se dividieron en 4, más tarde a 8, posteriormente a 16... Cualquier estudiante sabe de lo que hablo. Hoy en día, hay especialistas para cada ámbito. Demasiadas cosas para conocerlas todas en su conjunto.

De este modo, remarca el escritor y agricultor japonés, la Naturaleza no discrimina, es inmensa. Por tanto, nosotros no deberíamos trabajar para explicar cómo es (es imposible debido a su inmensidad) o inventar nuevas cosas (imitaciones humana de lo que ya existe). "Pero ¿si ya está todo inventado? ¿qué tiene sentido?" Nuestra labor será la de formar parte de esa Naturaleza e integrarnos con los demás seres. Conectando con el mundo, conectaremos con nosotros mismos y desvelaremos los misterios de la vida.

No somos felices, no sabemos quienes somos y para qué estamos aquí, porque no formamos parte de ese todo. De la Naturaleza de la que nacimos. Andamos perdidos en nuestras ciudades de cemento y luces buscando nuestro lugar en el mundo a través del dinero, la fama, la comida, la juventud eterna... pero al poco, nos queda ese vacío insoportable que vuelve a azotarnos con soledad y dudas.


Siento que he de regresar al mundo real. A la Naturaleza. Y desde allí, trabajar por mi felicidad a través de la integración con el lugar que me rodea.


miércoles, 6 de febrero de 2013

Veganismo


El veganismo es un modo de vida, una perspectiva que mantienen las personas defensoras de los animales frente a nuestro consumo y uso. Un vegano es vegetariano, pero un vegetariano no tiene por qué ser vegano. El veganismo va más allá de la dieta: se preocupa también por los materiales de la ropa, los productos cosméticos, como se han elaborado o investigado las medicinas, las actividades de ocio que incluyen animales...

Dentro del veganismo hay términos medios, sin embargo todos comparten una cosa: su rechazo a todo producto o actividad que implique sufrimiento animal, su rechazo al especismo (discriminación de quienes no pertenecen a nuestra especie ). Luego, la definición de sufrimiento es lo que determina a los diferentes tipos de veganos: para los más "completos" o radicales, todo aquello que provenga de un animal de manera involuntaria, viola sus derechos e implica sufrimiento.

Yo me considero una especie de vegano parcial. Trato de no consumir productos o espectáculos que impliquen un sufrimiento animal claro, como ciertos cosméticos, abrigos de pieles, circos, etc. Sin embargo confieso que difiero de los veganos sobre el consumo de productos como miel, lana, quesos... A veces me da la sensación de que muchos veganos ven las relaciones del ser humano con el resto de animales de manera negativa por el hecho de conseguir un bien material. Solo les resulta positivo la relación con los animales desde el punto de vista de las mascotas. Y para algunos, ni eso.

Pienso que la relación del ser humano con el resto de animales puede ser bonita y positiva para ambos incluso cuando conseguimos un producto físico como lana o queso. No me refiero al proceso industrial, sino al tradicional y manual, al ganadero que mantiene sus cabras en una finca y las cuida para luego hacer queso con su leche. O al apicultor que mantiene unos paneles en buen estado para que sus abejas se alojen y protejan, y luego obtener miel. No lo considero una falta de respeto hacia los animales, o una privación de sus derechos. Simplemente se trata de una simbiosis, un proceso de cooperación en el que ambas especies se benefician y conviven.

La experimentación médica con animales es otro tema complicado. Cierto es que muchos experimentos con animales no son efectivos, provocan un sufrimiento innecesario, y malgastan dinero y recursos del centro científico... Pero por seguridad sanitaria, no sé hasta que punto existen alternativas para probar medicamentos y vacunas antes de salir al mercado. Hablando de ética, la lucha de las especies por su supervivencia es lo más natural y ético posible. Hoy día no tenemos depredadores declarados, nuestros enemigos principales son los virus, bacterias y resto de enfermedades, por tanto, utilizar los medios disponibles para defendernos de ellos es de justicia y ética.

No hace falta mencionar que actualmente dificulta un poco la vida hacerse vegetariano en España, y mucho más ser vegano. En nuestra era industrializada son muchos los productos que contienen algún derivado de animales o hayan requerido de su uso. Desde alimentos, pasando por jabones, geles de baño, pegamentos, ropas, calzados, medicinas, equipamientos de seguridad laboral y civil, y actividades de ocio como zoos, acuarios, circos u otros. No es fácil, pero os ánimo a todos a reconsiderar vuestra posición frente a este tema, y tomar una postura activa. Existen argumentos de sobra para mejorar nuestras relaciones con el resto de seres que comparten nuestro tiempo. Cada vez somos más los implicados en este este cambio de mentalidad, existen mucha información en la web al respecto, donde iniciarse y tomar consejos.

Da el paso. Hagamos de este mundo, un mundo mejor.

viernes, 1 de febrero de 2013

Soy vegetariano II


-Salud: cierto es que el ser humano es un animal capaz de comer carne y sacar provecho de ella, pero es totalmente falso que seamos un animal que la necesita para sobrevivir. No somos leones, ni cocodrilos. Venimos de primates, animales frugívoros, y aunque hayamos conseguido la capacidad de metabolizar la carne, esta solo supuso un complemento a nuestra dieta (un complemento clave, cierto). Evidencias anatómicas como la longitud de nuestro intestino y la falta de "armas" naturales como grandes colmillos o garras para cazar, lo demuestran (algunos argumentaran que los humanos también tenemos colmillos, pero nuestros colmillos no reflejan predisposición por la carne, como sucede con nuestros primos los gorilas (estrictamente herbívoros) son una herramienta de defensa).

La gran ventaja del ser humano respecto a otros animales es su capacidad de adaptación. Fuimos capaces de adaptarnos a nuevos climas, nuevos desafíos, y hasta a nuevas dietas. La carne es algo nuevo para nuestra especie. Sin embargo, manteniendo una disciplina y variedad de alimentos vegetales podemos vivir perfectamente. Mucha gente no sabe que una aceituna contiene más calcio que un vaso de leche. O que todas las proteínas que necesitamos se encuentran en el mundo vegetal. De hecho, no solo el consumo de carne que hoy se produce en occidente es innecesario, sino que es excesivo y de mala calidad. ¿Cuantas veces creéis que nuestros antepasados comían carne en una semana? ¿Pensáis que el aumento de alergias y enfermedades nada tiene que ver con la ingesta de antibióticos y hormonas por parte del ganado doméstico? Durante miles de años la carne consumida por el ser humano no solo era en menor cantidad, sino también de mejor calidad. La industria cárnica y ganadera no solo nos engaña al promover mayor consumo de sus productos, sino que encima gana el doble que antes al ofrecer productos de peor calidad. Nuestro cuerpo no está preparado para la gran cantidad de carnes y productos afines que hoy día consumimos. Al igual que ocurre con la gran ingesta de azucares simples y grasas actuales, pero eso es otro asunto.

-Éticos: hasta ahora he explicado como veo innecesario y contraproducente el nivel de consumo cárnico que en occidente estamos llevando a cabo. Muchos me han preguntado por qué no me planteo reducir mi consumo cárnico, en lugar de anularlo completamente. Aquí viene la parte más personal de las bases de mi vegetarianismo, la ética. No es que esté en contra de matar animales para comer, sino la manera en cómo matamos. Hoy día no matamos por necesidad, sino que matamos por gusto y placer. En una palabra, gula. Pienso que el precio a pagar por saciar mi gula es demasiado alto para el resto de seres con los que convivo en este mundo. Para mí, no es justo castrar a los cerdos sin anestesia, mantener a decenas de conejos en jaulas pequeñas, quemar el pico a las gallinas ponedoras para que no automutilen, o degollar a corderos en navidad, solo por el sabor que me producen.

Probablemente os sorprenda, no solo a vosotros sino al resto de compañeros vegetarianos, pero yo sí soy (he sido) capaz de matar para comer, cuando lo veo (he visto) necesario. Matar para vivir es ley de vida (descubrimiento recientes muestran como hasta los ciervos en ausencia de su alimento base, llegan a comerse los huevos de nidos en ramas bajas). Pero matar por capricho es perverso. Cuando veo faenar a pescadores tradicionales, granjeros que mantienen sus animales libres en la finca, y cazadores que matan para comer, veo equilibrio y buen hacer. Pero nosotros, que ni siquiera necesitamos comer carne gracias a la variedad de frutas, legumbres, verduras, hortalizas... que encontramos en nuestros mercados, nos afanamos en pagar a la industria ganadera, a pesar del sufrimiento que generamos, para deleitar nuestro paladar. Una lástima. Ojalá que al menos, las vidas quitadas para alimentarnos, fueran respetadas antes de ser sacrificadas...

martes, 29 de enero de 2013

Soy vegetariano I


Nunca he explicado aquí una de mis grandes peculiaridades: soy vegetariano.

Como podréis imaginar, soy una especie minoritaria, y por ello, es sacar el tema (normalmente no soy yo, sino algún amigo que me delata) y empezar a recibir preguntas en forma de misiles y puñales. No os asustéis, también hay preguntas de simple curiosidad, no todas son para atacar mi postura o excusar la propia.

Siempre contesto que las razones para ser vegetariano son mayores que las razones para no serlo. Pero sobretodo entiendo, es una cosa muy personal. Nunca trato de convencer a nadie de que se mude a "mi barrio", aunque sí defiendo mi visión ante cualquiera. Como en otros temas, si la otra persona no siente un mínimo de interés, por un oído le entra y por otro le sale. Yo mismo tardé 3 años en interesarme, y finalmente, decidirme.

Los motivos, como digo, son variados. Desde el aspecto ético, pasando por la economía y el medioambiente, hasta llegar a la salud:

-Economía: Aunque el proceso de industrialización ha conseguido disminuir los precios de la carne y derivados, todavía consumir productos vegetales es más barato. No se trata de que los ganaderos sean más avaros que los agricultores, sino de lógica bioenergética: mientras en un campo de una hectárea se puede cultivar, por ejemplo arroz, para alimentar a dos familias, la cantidad de carne para alimentar a esas dos familias necesita de mayor superficie de pasto que una hectárea. La energía que se transmite de un nivel trófico a otro se pierde en forma de calor y energía consumida por el nivel anterior. Es decir, bioenergeticamente hablando, consumir plancton es más eficiente que comer sardinas, comer sardinas es más eficiente que comer atún, y comer atún es más eficiente que comer tiburón. Es más barato generar, y por tanto consumir, los productos de niveles tróficos primarios que los productos de niveles tróficos secundarios, terciarios... De esta forma, entendemos porque las sociedades más pobres basan su dieta en productos vegetales, mientras que las sociedades más ricas aumentaban sus platos cárnicos. Actualmente, vivimos un momento de la historia donde países anteriormente "pobres" están experimentando un rápido crecimiento económico. Países como China, Brasil o India, están aumentando su consumo de carne, lo que ha ocasionado que los precios de productos básicos como el arroz, trigo o maíz, hayan aumentado (por la demanda de alimento de su industria ganadera), generando una grave crisis alimentaria (otro factor relacionado es el auge de los biocombustibles, industria dependiente también de estos productos).

-Medio-ambiente: el punto anterior tiene que ver con este otro. Cuando consumimos productos de niveles tróficos primarios, consumimos menos energía, es decir, somos más eficientes. Esto favorece el ahorro energético, reduce la cantidad de residuos producidos, y en consecuencia, nuestra huella ecológica en el planeta disminuye. Cuando se habla del cambio climático generado por la emisión excesiva de gases efecto invernadero, muchos son los que piensan que este problema únicamente deriva del tráfico y las fabricas, pero son las granjas ganaderas industriales de cerdos y vacas las que mayor emisión de gases efecto invernadero producen. Por no hablar del daño que ocasionan los campos transgénicos de soja y maíz que sirven para alimentar a la industria ganadera creciente, o la gran contaminación de suelos y aguas que producen las factorías con heces y animales muertos.

martes, 17 de abril de 2012

El planeta Sobre-abundancia. Tercera/última parte


En Sobre-abundancia, se producía tanta comida, que tenía que quemarse muchas veces para que no bajasen los precios de los mismos alimentos.

En los medios se hablaba de tantas músicas, tantas películas, tantos deportes, tantos bestsellers... Tantas cosas se hablaban, que el hecho de tener que elegir una de ellas, agobiaba a la gente y acaban por ser aprendices de todo y maestros de nada. Solo el placer de probar una cosa, para empezar otra, les calmaba. Profundizar o centrarse en algún aspecto no iba con la moda consumista de aquel planeta.

Se ahogaban más y más en la abundancia. Dábanse cuenta lo poco que significaban en el mundo, y se afanaban por mantener estimulado su cerebro para que ese pensamiento no les martillease la cabeza. Consumir, consumir, consumir. Hasta el turismo se convirtió en un bien de consumo: la gente ya no viajaba para experimentar culturas nuevas y abrir la mente, sino para captar fotos de lugares que se encontraban lejos de sus casas, saciar su exotismo a costa de daño medioambiental, y volver a casa diciéndoles a sus amigos "Yo estuve allí".

Desapareció el gusto por la comida, la pasión en el sexo, la atención hacia la música, el esplendor de la artesanía, la diversión en el deporte sin buscar fines estéticos, la lectura como medio de aprendizaje... Nunca pensaron que en los tiempos recientes, donde los límites externos ya no son la barrera para lograr la felicidad, utilizar el autocontrol era la oportunidad para vivir de una manera plena y sostenible.

El autocontrol, que siempre fue entendido como un mecanismo de auto-represión, se transforma en la nueva era en un arma para ganar la libertad... aquellos pobres se dieron cuenta demasiado tarde, y Sobre-abundancia hoy día, no es más que un planeta infeliz y estéril, que cambió el nombre a Sobre-excasez.

martes, 10 de abril de 2012

El planeta Sobre-abundancia. Segunda parte


El ocio fue el campo más desarrollado en el planeta de la Sobre-abundancia, ya que era un bien fácilmente explotable: se gastaba rápido y la gente siempre quería más. de hecho, el país más influyente de la época, era el que conseguía exportar más ocio: compraban carteleras de cine, los mejores puestos de cada librería, gran publicidad de sus deportes y músicos... Todo para favorecer sus artistas-productos y ganar una bonita imagen internacional que escondiera los fenómenos de interés bajo la persiana del ocio.

Mientras que antes, la mayor parte de las actividades ociosas habían sido encaminadas para lograr una mayor relación entre los miembros de la sociedad, ahora todo se había virti-individualizado. No hacía falta que los niños salieran a la calle para jugar con otros niños, ya tenían video-juegos en casa; las tv planas se convirtieron en los mejores amigos del núcleo familiar, y hasta se podían encontrar en poblados chabolistas donde los reporteros no veían agua corriente; en internet se crearon comunidades virtuales donde "conocer" gente, intercambiando (des)informaciones personales, gustos, fotos... Y para aquellos que buscaban algo más, sin llegar a suponer un cansancio o esfuerzo personal, se podían encontrar webs donde calmar tu sed sexual motivados por situaciones pornográficas en la que nada tenías que ver.

El deporte no tenía como intención favorecer hábitos saludables o servir como medio de diversión, sino que fundamentalmente se buscaba el fin estético: se realizaba en gimnasios donde la gente miraba videoclips de la MTV mientras montaban en bicicletas estáticas, o escuchaban música haciendo pesas sin prestar atención al de al lado (algunos, incluso les pareció demasiado contacto con el exterior, y decidieron atiborrar su casa de aparatos con los que realizar unos ejercicios físicos que acabarían por aburrirles tras 2 semanas de alta motivación; aparatos que acababan los desvanes antes mencionados).

La información ya no era un granero del saber, sino que contagiaba de confusión a todos. Las personas, siguiendo su alma ambiciosa, no buscaban calidad informativa, sino cantidad informativa: exigían cada vez más palabras, más imágenes, más noticias, más películas, más hits musicales, más bestsellers... Daba igual lo que fuera, la gente solo quería avivar su cerebro con impulsos, sin realmente preocuparse de la información que estaba recibiendo. Esto no solo genero manipulación mediática, sino que la capacidad biológica de las personas no lograba asimilar tal cantidad de información, y finalmente se llegaba a un nivel de indiferencia e ignorancia del todo realmente alarmante entre la población joven.

Los medios de transporte, dejaron de utilizarse como tal, para pasar a ser un medio donde demostrar tu "buen porte". Las madres y padres ya no acompañaban a sus hijos al colegio llevándoles de la mano, sino en todoterrenos todopoderosos, inculcando el aspecto de superioridad y superficialidad que es "importante" poseer en sociedades modernas; la gente joven, ya no aspiraba a lograr una estabilidad económica que les permitiera pagar un pequeño alquiler o emprender un negocio, sino el dinero posible para adquirir y mantener un coche (si pudiera ser deportivo y "guapo") con el que ir a comprar el pan, cuando sus madres se lo pedían. Los autobuses, trenes, metro, y por supuesto la bicicleta, pasaron a ser modelos de transporte cutres, o freaks. Sus últimos utilitarios solían llevar casco al estilo de los astronautas para no ser burlados después por sus compañeros. No hace falta decir, que no tener carnet de conducir antes de los 25 años, o no haber pisado un avión nunca, se consideraban síntomas de retraso mental.

domingo, 8 de abril de 2012

El planeta Sobre-abundancia. Primera parte


Erase una vez un planeta llamado Sobre-abundancia, donde todo lo necesario para vivir dignamente, sobraba en cantidades industriales. Contrariamente a lo que pueda pensarse, los habitantes del plantea cada vez eran menos felices, puesto que su instinto más primitivo (la ambición) les llevaba cada vez a desear más y más, y el deseo material se adueñaba de sus vidas causándoles un gran vacío interior.

La comida, que en épocas pasadas siempre había sido un recurso limitado, ahora se producía desorbitadamente en los campos y granjas industriales. Se conseguía utilizando ingentes cantidades de fertilizantes (que contaminaban las aguas); consumiendo grandes cantidades de energía en maquinaria agrícola (que rebajaron las reservas de combustibles fósiles); alimentando a los animales con comida ajena a su dieta original, como el maíz y la soja (consumiendo hasta 5 veces más de agua); introduciendo antibióticos en los piensos para evitar la muerte del ganado (por enfermedades causadas en las deplorables condiciones de las granjas económicamente rentables); y consumiendo el agua de los pozos subterráneos para los cultivos de regadío (que se implantaban en regiones secas). Las consecuencias comenzaron no solo a repercutir en el medio ambiente, sino también en la salud pública, logrando aumentar el número de alergias, patologías respiratorias, desórdenes climáticos, escasez de agua potable, y nuevas variantes de bacterias y virus que ya se creían extinguidos. El número de obesos superó el número de famélicos, y mientras comunidades indígenas eran expulsadas de sus tierras para producir aceite de palma (con los que elaborar más pasteles y bollos), y los gritos de animales torturados se encerraban en mataderos "modernizados", empresas de comida rápida basaban su marketing en la cara de niños felices que comían hamburguesas y chocolatinas.

La comunicación entre personas también mejoró con las nuevas tecnologías, y consiguió que los ciudadanos estuvieran 24h al día conectados unos con otros. Esto provocó un estress generalizado por el uso continuo de chats, sms, emails, teléfonos, correos, facebook, twiter, tuenti... La obsesión por estos nuevos medios de comunicación, y su capacidad para interrumpir de manera constante las actividades cotidianas de las personas, disminuyó la capacidad de concentración de los ciudadanos de manera escalofriante, bajando su capacidad de trabajo. La intensidad de sus relaciones personales también bajó, haciendo que las conversaciones y charlas pasasen a ser cosa del pasado.

Los objetos, comenzaron a acumularse en las casas. Estas, se construían previendo una habitación para guardar los objetos sin uso, a la que se llamó "desván" o "trastero", pero incluso así, hubo que reservar otras espacios, como sótanos, garajes o cuartos de invitados para todo aquello que la gente compraba sin llegar a utilizar realmente. Surgió entonces un empresario al que se le ocurrió montar una empresa que gestionaba el alquiler de inmuebles donde almacenar los objetos de este tipo. Las personas empezaron a usar ese servicio para guardar los presentes regalados por cumpleaños, santos, aniversarios de empresa, bodas, regalos de reyes, de Papa Noel, etc. No solo adquirió un gran poder económico dicha empresa, sino que el magnate se alegro mucho de lo útil que fue dejar la universidad a tiempo e invertir en el negocio del consumismo.