miércoles, 16 de mayo de 2012

Me llegó la hora, ¿hay trato o no trato?


Hace dos horas, me encontraba en facebook, ya os podrías imaginar para qué: retrasaba el comienzo de un trabajo que tengo pendiente. En ese momento, me ha llegado un sms de una compañera de clase, y me ha propuesto que le hiciera otro trabajo, de carácter voluntario, que tiene pendiente ella. Que lo hiciera por dinero, ojo al dato.

Ya lo habíamos hablado anteriormente, siempre en plan coña pero con ese toque de seriedad indirecta parecido a los flirteos adolescentes. Que si "ojala me lo pudiera hacer algún amigo jeje", que si "yo te lo haría si me pagases jeje", que si "yo te pagaría caso de que no pidieras mucho jeje"... (el "jeje" es fundamental para entender el sentido de la conversación). Pues bien, ya me ha propuesto seriamente y sin adornos que le haga el dicho trabajo: un escrito de 8 hojas, sobre un tema (muy interesante por cierto), para una asignatura que me encanta, y por 15€... ¿qué hago? Por supuesto esta pregunta la hago una vez la dije que sí. Aunque tranquilos, a los 10 minutos la contesté que mejor "confirmamos mañana". Como dije arriba, esto es como ligar: hay que tirar de la cuerda pero nunca llevarsela del todo.

Por una parte, pienso que no sería ético. Que las recompensas, en este caso académicas, tienen que venir de la capacidad y trabajo individual. Además, estos días no he parado de pensar en el poco tiempo que dispongo para estudiar mis asignaturas por culpa/gracias a todas las actividades que hago fuera de la universidad, y el problema que eso me puede generar en Junio cuando lleguen los exámenes. Como para encima responsabilizarme del trabajo de los demás...

Sin embargo, también sé que no me llevaría mucho tiempo ni esfuerzo hacerlo, ya que la temática me interesa, de hecho soy el único de esa asignatura que ha entregado su trabajo voluntario (diferente al que ahora me proponen pero del mismo campo científico); que los días que esté trabajando en el escrito sería un buen "período de calentamiento" para las estresantes semanas de Junio (ya que de otro modo, imagino no podre evitar el vagueo hasta que tenga "el toro" encima); que tiempo tengo de sobra para estudiar ya que las clases terminan en 2 semanas y el primer examen no es hasta dentro de un mes; qué lograría aprender más acerca de la asignatura que tanto me gusta (cosa que, tristemente, no haría sino fuera por el aliciente de los 15€); y por último, que aunque pueda parecer poco, 15€ por aquello, me parece un buen negocio :P

Como soy el tipo de persona de "pensamiento rápido y fácil", o dicho de otro modo, me distraigo con nada, he pasado por varias fases a lo largo de la tarde. Todo mientras continuaba sin empezar mi propio trabajo, como no podía ser de otra forma. Primero, cuando me venían a la mente cosas que están ocurriendo ahora, como las huelgas, la crisis, la reforma sanitaria que perjudicará a tanta gente... me ponía en plan idealista y me negaba a hacer semejante trato mezquino. "Sería como borrar mi ética por tan solo 15€ y la irresponsabilidad de otra persona!" me decía. Pero cuando a los 10 minutos cambiaba de pensamientos, se esfumaba aquella sensación autotraidora y mi Yo pícaro me decía "anda va, coge los 15€ y hazte el trabajo en un periquete, ya verás como le sacas partido. Es un halago que te lo haya pedido a ti y no a otro! hazlo! total, vas a seguir perdiendo el tiempo en facebook sino".

¿Quién de mis Yos tiene más razón? creo que ambos... así que me quedo igual de confundido que al principio, cosa que me suele pasar cuando empiezo hablar conmigo mismo.

¿estoy siendo corrompido? ¿hacer dicho trabajo me beneficia, o más bien me perjudica? ¿Es así como la corrupción empieza? o tal vez esto no sea más que un pequeño cambio, de un trabajo irrelevante por dinero...

miércoles, 9 de mayo de 2012

Nacionalismos II. Estado del Bienestar, la piedra de los nacionalistas



No lo puedo evitar: gustándome tanto la política y siendo parte de la conciencia social "antinacionalismos", como a mí me gusta llamarlo, no me queda otro remedio que escribir una nueva entrada en contra del nacionalismo que aquí se proclama. En Barcelona, y especialmente en los ambientes universitarios, personas como yo nos vemos avocados al continuo "mosqueo" cuando participamos de algún debate político con los compañeros. Y es que la política es tema diario, lo que "m´agrada molt", pero por causa del nacionalismo :S

Me he propuesto la misión de hacerle bullying a los nacionalismos, de cualquier tipo, y meterme con cada uno de los argumentos que los mantienen vivos. Ya lo hice con el modo que tienen algunos de usar su lengua, (ojo! no contra su uso en sí), y lo haré hoy contra el argumento de la normativa fiscal autonómica. Dicho de otro modo, hablaré sobre aquel argumento que oigo constantemente: "Cataluña paga más impuestos de los que luego le son devueltos, comparándola con otros Comunidades Autónomas (CCAA); es decir, España abusa de Cataluña, y por eso pedimos la autodeterminación".

Cuando escucho este tipo de cosas siempre respondo lo mismo: Madrid es la CCAA que proporcionalmente más dinero aporta al Estado, Cataluña es la segunda, y sin embargo no por ello se proclama un pacto fiscal económico diferente al de otras CCAA. Pasan unos segundos sin respuesta... y al rato llega el famoso ataque a las CCAA más pobres económicamente hablando: "no podemos aceptar que CCAA como Andalucía o Extremadura reciban más dinero del Estado, en forma de subvenciones y ayudas, de lo que aportan, mientras que a nosotros nos sucede lo contrario; eso es nacionalismo español!!". Me río por no llorar. No sé si de tanto preocuparse por la historia de su región se olvidaron de las demás, o si es que prefieren ser ciegos a ellas para no dudar de su ideología.

En España se ha tratado de llevar a cabo una política del Bienestar, que hablando mal y pronto, financia "más" a las regiones pobres que a las ricas. El financiamiento es desigual para lograr la igualdad de oportunidades en todas las CCAA. No hay otro motivo. Cierto es que algunas de estas políticas no han funcionado como debieran (todo el mundo sabe, y pido perdón de antemano a los que se den por aludidos, que muchas de las CCAA pobres que reciben tales ayudas económicas del Gobierno Central (y no de Madrid, como hablan los regionalistas) en lugar de mejorar su actividad económica, han optado por la comodidad de sustentarse gracias a tales ayudas). Sin embargo, dejar de aportar tales ayudas al desarrollo económico de esas regiones, no solo lo considero injusto como luego explicaré, sino que agravaría su pobreza. Por tanto, estoy de acuerdo en que existe un problema de gestión de tales subvenciones a las CCAA pobres, pero de ningún modo quisiera (como madrileño que soy) que las CCAA ricas dejarán de aportar su granito de arena en la lucha por la igualdad de oportunidades en todo el país. Me parece injusto y cruel salirse del tiesto del pacto fiscal, es decir, no querer contribuir al estado de Bienestar, como ya hace el Gobierno Vasco gracias a la Ley Foral, o ahora intentan el Govierno de CiU en Cataluña.

¿Y por qué sería injusto dejar de invertir en el crecimiento de las CCAA más pobres, mientras que no hacemos lo mismo en las más ricas? Porque la pobreza y riqueza de España no se ha favorecido de igual manera a lo largo de nuestra historia. Mientras que la industrialización se promocionó en Cataluña, País Vasco, Madrid y Valencia, otras regiones como Andalucía, Extremadura y Canarias eran olvidadas. Por tanto, me repatea mucho que los nacionalistas presuman de su potencial económico, cuando dicho potencial fue construido por dinero público del Estado y con las manos de trabajadores provenientes de las CCAA que ahora llaman "garrapatas" del país. No pasa desapercibido los continuos Éxodos Rurales que se vivieron desde Andalucía, o Galicia a provincias ricas industrialmente con ofertas de empleo. El Estado pagó los Altos Hornos de Bilbao, los telares barceloneses, los puertos valencianos, y el centro financiero de Madrid. Es hora, de que se enmiende con las demás CCAA.

Por otro lado es de ética humana, desear un progreso ecuánime en todos los sectores de la sociedad independientemente de su lugar de origen. Me hace gracia cuando las mismas personas que abogan por dejar de contribuir al Estado del Bienestar, critican los recortes del Gobierno Central en materia de Cooperación al Desarrollo Internacional. Es decir, quieren seguir contribuyendo al desarrollo, pero solo al externo... hay qué joderse.

jueves, 3 de mayo de 2012

Exclavitud mediática del sexo

A mí la sexualidad me encanta. Tantos sus aspectos prácticos como teóricos. Quizás por eso que muestro gran interés por cada cosa que veo relacionada con el sexo, y especialmente, con la responsabilidad social que su discurso tiene en nuestros tiempos.

Yo no sé como la sexualidad era tratada en la época de mis padres, solo conozco lo qué oigo por su parte y lo que leo en autores que sí vivieron aquella época. Me dicen que el sexo antes era una cuestión tabú, relegada en su ámbito público solo al género masculino. Solo a él se le permitía alardear de sus experiencias, solo en él se veía positivo y envidiable la posibilidad de tener varias compañeras sexuales, y solo a él se le perdonaba los “deslices” de pareja.

A la mujer por el contrario, se la despreciaba caso de sobrepasar los límites domésticos de su sexualidad, e incluso se le atribuían adjetivos despectivos que nada tenían que ver con lo que decidiera hacer en su vida privada, tales como: irresponsable, inmadura, superficial...

Imagino que gran parte de esa herencia machista aún persiste, pero definitivamente creo que las cosas han cambiado. Y si bien se ha logrado mayor libertad en cierto sentido, está ocasionando unos efectos secundarios propios de la automedicación, es decir, no deseados.

Tras la época de machismo y falta de miras por gran parte de la sociedad, hoy día, al sexo se favorece en su aspecto más artificial y duro. Si antes, practicarlo mucho era favorecido entre los hombres y recriminado en las mujeres, ahora se promociona de manera constante su práctica frecuente e indiscriminada entre los jóvenes de ambos sexos. Solo hay que ver los programas de tv más populares, las revistas juveniles, los videoclips de cantantes famosos o la información que se maneja por internet: se nos incita a convertirnos en folladores de vértigo.

Como decía, mientras anteriormente a las mujeres se les exigía atributos físicos impecables para lograr el éxito social (qué casualidad que el porcentaje mayoritario de mujeres populares en los medios de comunicación, sean jóvenes y guapas) ahora también se le exige al hombre atributos físicos para triunfar en el ámbito personal.

Desde el punto de vista sexual ocurre lo mismo: antes a la mujer se le pedía que se acostase estrictamente con su pareja sin poner pega alguna, y hoy se apoya, en nombre de su liberación, la práctica abundante de sexo desde edades tempranas, y llevar la iniciativa en todo tipo de posturas y juegos sexuales. Casi nada, le hemos hecho pasar del blanco al negro en cuestión de 20 años.

Para los hombres, cierto es que el cambió ha sido menor, pero igual de traumático: debemos continuar igual de activos que en la época de nuestros padres y abuelos (si alguna vez una mujer “intentase algo con nosotros”, negarnos sería una clara muestra de homosexualidad, hay qué joderse) con una condición, ahora las que exigen en la cama son ellas: nuestro pene debe aguantar erecto y duro el tiempo que la vagina en cuestión considere necesario para llegar a su orgasmo. Sino, seremos unos impotentes, eyaculadores precoces, maricones... lo que se conoce normalmente como “un mierda”. Y qué quieran que les diga, pero pienso firmemente que esa presión es muchas veces la causa de los problemas sexuales que muchos hombres dicen padecer (recuerden que actualmente vivimos la “epidemia” de las patologías sexuales, con remedios y clínicas recomendadas por todos los periódicos). Ya no nos libramos del esfuerzo que la estética reclamaba a las mujeres, ahora también ha puesto su ojo en nosotros. Y así vamos, con chavales de 14 años en gimnasios intentando que sus músculos crezcan a mayor velocidad que sus huesos.

No quiero ser aguafiestas. Yo comprendo que el mercado del sexo pueda estar en auge debido a otros factores (la ganancia de libertades individuales, el aumento de la esperanza de vida y salud por nuestros mayores, el incremento de productos eróticos y anticonceptivos que favorecen su práctica...) pero no es normal el ferviente interés con el que se atiende hoy día el tema.
Solo con ver a Pele anunciando viagra, y tras ver un par de videos pornos en internet (qué es el lugar donde la mayor parte de adolescentes y personas obtienen información sexual a su alcance) entran ganas de que tu novia se operé los pechos y ponerse a follar cuál dieta adelgazante solo para no perder “el ritmo de los demás”. Vamos a acabar como los japoneses, que prefieren masturbarse para tener orgasmos, que disfrutarlos en un acto sexual donde les son exigidos ciertas condiciones antes de sucumbir al placer.

Y para acabar, algo de humor:


martes, 24 de abril de 2012

El deseo amoroso, nunca duerme mucho tiempo


Me tumbo en la cama, y a mí mente llegan los dulces recuerdos de aquellas chicas con las que dormí. Cada una de ellas tan suyas, y al mismo tiempo, tan mías. Mentiría si dijera que no las comparé para saber cuál me reporto los momentos más agradables; sin embargo, mentiría también si dijera que llegué a una ganadora. Reconozco que todas ellas consiguieron los momentos agradables y cariñosos de los que hoy día originan en mí un sentimiento de nostalgia; nostalgia de amor, quiera o no aceptarlo.

Unos brazos que me rodeen, unos besos que me ilusionen y unos bostezos que me hagan sonreír. Esas cosas vienen hoy a mi cabeza, en las caras de todas ellas. Y ya no importa quien fue la primera o la última, porque todas están lejos, y nuestros momentos fueron comidos por el tiempo. Con cada distancia que me hizo sufrir, pensé que se moría una parte de mi amor. Y fijate ahora: es tema principal de mi blog.

Debe ser cosa del instinto, pero algo muy profundo nos ánima a no desanimar, a cultivar la expectativa de que el apoyo y los momentos agradables que son consecuencia del amor, más tarde o más temprano llegarán. Todo el mundo quiere ser amado, y eso es tan inevitable, como nacer con los huesos de la cabeza aún desencajados.

A veces pensaba que esa nostalgia de amor, pequeña pero segura, que gritaba para hacerse hueco entre mis pensamientos, se debía a mis experiencias traumáticas con el mundo femenino. Pensaba que era causa de unas relaciones sin superar.

Creía, que quien preguntaba por los besos, las caricias cariñosas, y los cumplidos que alegraron mi pasado, era mi Yo enamorado de ella... o de aquella otra... o de esta última... Ahora me doy cuenta que ninguna era culpable de esa nostalgia, sino que era el mismo Amor quien hacía las preguntas, disfrazado de todas ellas.

De nada valen las actitudes duras de indiferencia que mostré tras mi primer amor. Él no se fue. De nada sirvió la pena y miedo que de mí se apoderaron tras las ocasiones recientes. El amor entonces, tampoco desapareció. Por tanto, no será más especial este último descanso que decidí darme: el amor volverá. Nunca duerme mucho tiempo. Y cuando despierta, es el más activo de nuestros sentimientos. Digamos que es un deportista, que aunque cansado con cada partido jugado, se recuperá con el tiempo para los próximos que vendrán.

Reconocer en mí, ese despertar en la voluntad por amar y ser amado, no significa que mi "parón" actual se vaya a cortar (ese es otro cantar). Pero ha conseguido instalarse en mí, una curiosidad por la capacidad de recuperación que tiene el amor; ese despertar que suele cogernos por sorpresa, que puede tornarse en peligro u oportunidad, para la relación con mi (futura) pareja.  

martes, 17 de abril de 2012

El planeta Sobre-abundancia. Tercera/última parte


En Sobre-abundancia, se producía tanta comida, que tenía que quemarse muchas veces para que no bajasen los precios de los mismos alimentos.

En los medios se hablaba de tantas músicas, tantas películas, tantos deportes, tantos bestsellers... Tantas cosas se hablaban, que el hecho de tener que elegir una de ellas, agobiaba a la gente y acaban por ser aprendices de todo y maestros de nada. Solo el placer de probar una cosa, para empezar otra, les calmaba. Profundizar o centrarse en algún aspecto no iba con la moda consumista de aquel planeta.

Se ahogaban más y más en la abundancia. Dábanse cuenta lo poco que significaban en el mundo, y se afanaban por mantener estimulado su cerebro para que ese pensamiento no les martillease la cabeza. Consumir, consumir, consumir. Hasta el turismo se convirtió en un bien de consumo: la gente ya no viajaba para experimentar culturas nuevas y abrir la mente, sino para captar fotos de lugares que se encontraban lejos de sus casas, saciar su exotismo a costa de daño medioambiental, y volver a casa diciéndoles a sus amigos "Yo estuve allí".

Desapareció el gusto por la comida, la pasión en el sexo, la atención hacia la música, el esplendor de la artesanía, la diversión en el deporte sin buscar fines estéticos, la lectura como medio de aprendizaje... Nunca pensaron que en los tiempos recientes, donde los límites externos ya no son la barrera para lograr la felicidad, utilizar el autocontrol era la oportunidad para vivir de una manera plena y sostenible.

El autocontrol, que siempre fue entendido como un mecanismo de auto-represión, se transforma en la nueva era en un arma para ganar la libertad... aquellos pobres se dieron cuenta demasiado tarde, y Sobre-abundancia hoy día, no es más que un planeta infeliz y estéril, que cambió el nombre a Sobre-excasez.

martes, 10 de abril de 2012

El planeta Sobre-abundancia. Segunda parte


El ocio fue el campo más desarrollado en el planeta de la Sobre-abundancia, ya que era un bien fácilmente explotable: se gastaba rápido y la gente siempre quería más. de hecho, el país más influyente de la época, era el que conseguía exportar más ocio: compraban carteleras de cine, los mejores puestos de cada librería, gran publicidad de sus deportes y músicos... Todo para favorecer sus artistas-productos y ganar una bonita imagen internacional que escondiera los fenómenos de interés bajo la persiana del ocio.

Mientras que antes, la mayor parte de las actividades ociosas habían sido encaminadas para lograr una mayor relación entre los miembros de la sociedad, ahora todo se había virti-individualizado. No hacía falta que los niños salieran a la calle para jugar con otros niños, ya tenían video-juegos en casa; las tv planas se convirtieron en los mejores amigos del núcleo familiar, y hasta se podían encontrar en poblados chabolistas donde los reporteros no veían agua corriente; en internet se crearon comunidades virtuales donde "conocer" gente, intercambiando (des)informaciones personales, gustos, fotos... Y para aquellos que buscaban algo más, sin llegar a suponer un cansancio o esfuerzo personal, se podían encontrar webs donde calmar tu sed sexual motivados por situaciones pornográficas en la que nada tenías que ver.

El deporte no tenía como intención favorecer hábitos saludables o servir como medio de diversión, sino que fundamentalmente se buscaba el fin estético: se realizaba en gimnasios donde la gente miraba videoclips de la MTV mientras montaban en bicicletas estáticas, o escuchaban música haciendo pesas sin prestar atención al de al lado (algunos, incluso les pareció demasiado contacto con el exterior, y decidieron atiborrar su casa de aparatos con los que realizar unos ejercicios físicos que acabarían por aburrirles tras 2 semanas de alta motivación; aparatos que acababan los desvanes antes mencionados).

La información ya no era un granero del saber, sino que contagiaba de confusión a todos. Las personas, siguiendo su alma ambiciosa, no buscaban calidad informativa, sino cantidad informativa: exigían cada vez más palabras, más imágenes, más noticias, más películas, más hits musicales, más bestsellers... Daba igual lo que fuera, la gente solo quería avivar su cerebro con impulsos, sin realmente preocuparse de la información que estaba recibiendo. Esto no solo genero manipulación mediática, sino que la capacidad biológica de las personas no lograba asimilar tal cantidad de información, y finalmente se llegaba a un nivel de indiferencia e ignorancia del todo realmente alarmante entre la población joven.

Los medios de transporte, dejaron de utilizarse como tal, para pasar a ser un medio donde demostrar tu "buen porte". Las madres y padres ya no acompañaban a sus hijos al colegio llevándoles de la mano, sino en todoterrenos todopoderosos, inculcando el aspecto de superioridad y superficialidad que es "importante" poseer en sociedades modernas; la gente joven, ya no aspiraba a lograr una estabilidad económica que les permitiera pagar un pequeño alquiler o emprender un negocio, sino el dinero posible para adquirir y mantener un coche (si pudiera ser deportivo y "guapo") con el que ir a comprar el pan, cuando sus madres se lo pedían. Los autobuses, trenes, metro, y por supuesto la bicicleta, pasaron a ser modelos de transporte cutres, o freaks. Sus últimos utilitarios solían llevar casco al estilo de los astronautas para no ser burlados después por sus compañeros. No hace falta decir, que no tener carnet de conducir antes de los 25 años, o no haber pisado un avión nunca, se consideraban síntomas de retraso mental.