domingo, 13 de abril de 2014

Vuelo a Somalia: Somaliland

Estudiantes jugando al fútbol en Hargeysa, Somaliland. Fuente: www.mckenziecollege.com

Salimos de la puerta de embarque hacia el avión en un pequeño bus. Estábamos dos blancos, el resto eran, o al menos parecían, somalíes. El avión partía hacia Hargeisa, mi destino y capital de Somaliland, y tras una parada corta continuaba hasta Mogadishu, capital de Somalia. Aún con ambos destinos, el avión no iba lleno.

Fue gracioso cuando entré al avión, porque me dí cuenta al instante que en mi butaca se había sentado una mujer ya que sus dos hijas tenían las sillas de al lado. Le dije a la mujer que ese era mi sitio mostrándole mi billete. Esperaba que se disculpara y me ofreciera sustituir mi lugar por el suyo sino me importará, pero en su lugar se puso gruñona, y mirando al suelo me dijo en inglés “Este es mi sitio porque mis hijas están al lado”. Me sorprendió, y aunque sabía que yo tenía las de ganar ya que así podía demostrarlo con mi billete a las azafatas, preferí ponerme en el lugar que su billete marcaba.

El vuelo fue bien, la comida estupenda, y en poco tiempo llegamos a Hargeisa. Era la primera vez que pisaba el África negra que tanto ansiaba desde niño. Más que un aeropuerto, parecía una pista de aterrizaje con oficinas de aduanas. Al salir del avión vi muchos hombres orientando a los viajeros a que oficina tenían que ir, y dirigiendo a los trabajadores que cargaban nuestras maletas en un pequeño camión. El visado fue algo rápido, y las preguntas que me hizo el guardia para cerciorarse de que mi pasaporte y pre-visa decían la verdad sobre mí, fueron puro trámite. Salí a un patio y allí me encontré con algunos de los viajeros. Todos esperabamos que nos dieran nuestras maletas. Fuera del muro del patio, oí una voz de un tipo. Era Ahmed, el conductor que la escuela había enviado para recogerme. Le dije que estaba esperando a mi maleta, y sonriendo se encendió un cigarro.

Fue sorprendente lo de las maletas. Había muchos empleados sudorosos yendo y viniendo con maletas del anterior vuelo. Llegaban en un pequeño camión, las tiraban al centro del patio, y allí las recogíamos. Cuando cogí mi maleta tras unos 15min de espera, vino otro guardia para cerciorarse a través de mi billete que esa era efectivamente mi maleta. Me pareció un procedimiento rudo, pero sencillo y válido.

Al salir de la placita al exterior, me encontré con Ahmed y nos presentamos. A su vez, frente a la furgoneta que me llevaría a la escuela se encontraba un militar grandote y bromista. Sería nuestra escolta, ya que los profes occidentales aquí han de ir escoltados.

Durante el viaje a la escuela comencé a darme cuenta que había cruzado el límite de mi zona de confort. Esto no era España, ni Europa ni cualquier ciudad donde hubiera estado antes. A mi alrededor veía basura y cabras por todos lados. Un paisaje de sábana desértica que me hacía dudar sobre qué medios de subsistencia pueden mantener. Una atmósfera silenciosa, coloreada por el polvo de la arena amarilla, y la llamada a la oración.

De camino Ahmed fue contándome algunas cosas sobre Somaliland: la crisis con Somalía, la independencia (no reconocida por la comunidad internacional) en 1991, los problemas principales (la basura y las carreteras)... Esto último, la basura y el mal estado de las carreteras, era evidente a cada tramo que cruzábamos. Sin embargo, a pesar del clima de pobreza que un occidental podría percibir mirando por la ventana, también se intuía cierto movimiento y clima de progreso. Somaliland estaba avanzando a un ritmo que ni Somalía ni otros vecinos como Etiopía o Eritrea conseguían alcanzar.



jueves, 10 de abril de 2014

Vuelo a Somalia: Estambul y Dubai

Rezo en la Mezquita Azul. Fuente: www.cuevadelviajero.com.ar
Dos días de viaje. Salí el lunes por la noche de Madrid, llegué a Estambul de madrugada. Ni siquiera el metro estaba abierto. Como tenía 15h de espera hasta coger mi siguiente vuelo, decidí pagar el visado de turista y lanzarme al barrio de Sultanahmet.

Antes de salir del aeropuerto conocí a una pareja de hermanas españolas, que con más cara que espalda trataban de negociar con los taxistas, en un inglés por debajo del nivel básico, acerca del precio hasta su hotel, justo en Sultanahmet. Una vez consiguieron un precio “justo”, unos 15€, quisieron que compartiese el viaje con ellas, y así les resultase más barato la carrera. Pero sabiendo que andaba escaso de dinero, y que el transporte público es de las mejores formas que uno tiene de adentrarse en el modo de vida local, lo rechacé. Me dispuse a coger el metro y el tranvía hasta mi destino.

En el metro me hice amigo de un coreano al que le costaba sacar el billete de la máquina. Hablamos durante las paradas que había entre el aeropuerto y el barrio donde se encontraba su hotel. Esa fue mi primera experiencia con el inglés. Le comenté que a las 9h pensaba ir a la Mezquita Azul, si quería que pasaramos el día juntos en lugar de solos. Me dijo que lo intentaría, pero nunca apareció. Por tanto, no me toco otra que visitar la Mezquita Azul, Sofía, y el Museo Arqueológico solo. El Palacio de Topkapi justo cerraba los martes :( Aunque pude el parque que sen encuentra detrás, y tuve más tiempo para ver la zona del puerto.

Tiempo era lo que me sobraba, porque no haber dormido nada y la atención que requiere orientarse en un sitio desconocido como extranjero me dejaron exhausto. En la Mezquita Azul casi me quedo dormido al sentarme, y en el Museo hubo momentos que me daba completamente igual las momias, y restos de Mesopotamia que allí se podían disfrutar. Tampoco hice intentos de juntarme con otros turistas. Pensaba pasar 7h por la ciudad, pero a las 4h ya decidí volverme al aeropuerto.

Por la noche cogí mi vuelo a Dubai. Llegué 4h más tarde, y allí tuve que lidiar con la chulería saudí y sus visados. Particularmente no tuve ningún problema, pero me temo que eso se debió a que yo era europeo e iba en camisa. A la mayor parte de negros o indios les paraban y causaban retrasos. No olvidaré como a un hombre negro, de unos 40 años, un saudí de aduanas le recogió el pasaporte y le dijo que esperase a un lado. Sin ningún motivo le mantuvo allí mientras los demás pasabamos y recibiamos nuestro sello. Cuando me iba, el hombre seguía allí, sabiendo que tampoco valía la pena protestar.

Cambié de terminal, a aquella que van destinados los vuelos a zonas cercanas, africanas y/o relacionadas con el mundo árabe. Vuelos a Afganistan, Yemen, Somalia, Kenya... Se notaba que tenía un caché inferior a la terminal de la que venía. Era todo un poco caótico ya que no aparecían todos los vuelos, ni donde hacer el check-in con la compañía correspondiente. Para informarme de donde tenía que facturar para mi viaje a Hargeisa tuve que preguntar a un grupo de somalíes. Fue gracioso, porque al principio el hombre a quien pregunté dudaba que realmente fuese a Somalía, de hecho me cogió mi billete impreso para asegurarse. Tras 40min esperando, me di cuenta que al otro lado también había somalíes, pregunté de nuevo, y resultó que había dos compañías que volaban al mismo sitio, pero como no lo ponía en ninguna parte, me puse en la errónea.

Me moví a la fila correcta y en seguida conseguí facturar, luego pasar el control de seguridad, etc. A continuación llegó mi sorpresa: en la sala de espera para embarcar en los diferentes vuelos había una cantidad ingente de árabes arropados con toallas y sábanas blancas. Parecía una peregrinación. La mayor parte eran ancianos aunque también los había jóvenes. A las 5am comenzaron a rezar en dirección a La Meca. Sentí que había entrado de lleno en el mundo musulmán ortodoxo que me esperaba. Creo que de 300 o 400 personas que allí estabamos, yo era el único blanco. Claramente llamaba la atención. Especialmente de los niños.


Pero la historia se pone mejor una vez cogí el vuelo para mi destino: Hargeisa, en Somaliland.

miércoles, 2 de abril de 2014

Sueños que se cumplen


No recuerdo bien desde cuando sueño con el África negra.

Tal vez fuese desde los 8 años, cuando me regalaron el libro Las Minas del Rey Salomón, y las aventuras descritas en suelo negro me hiciera fantasear con el continente vecino.

Quizás fue aquella experiencia mística que sentí al escuchar la canción de Salif Keita, Tomorrow, banda sonora de la película Ali... Me invadió una tristeza y rabia aterradoras, provenientes de un pasado inexistente, que me hizo romper en un llanto incontrolable. Mi madre, para colmo, acababa de contarme historias sobre vidas pasadas, y tras sucederme aquello, imaginé que yo tendría que haber vivido y sufrido traumas allí.

Puede que también influyera mi gusto por la música negra. El hiphop, R&B, soul, jazz, reggae... y más tarde, folklore procedente de Ghana, Malí, Nigeria...

Grandes películas como Sometimes in April, Shooting dogs, Tsotsi... Personajes como Lumumba, Cabral, Mandela, Sankara...

No recuerdo bien desde cuando sueño con el África negra.
Solo sé que ahí está ese deseo desde años atrás, y sabía que un día llegaría mi oportunidad. Puesto que la mente es la predecesora de los hechos que nos suceden, sabía que mis ensoñaciones mentales obtendrían realidad en el futuro.

Desde que regresé de Brasil sentía en mi interior la llegada de esta oportunidad. Me preparé a conciencia, personal y profesionalmente. En el último trimestre, al acabar la universidad y marcharme a Portugal como voluntario en una granja orgánica, incluso definí la linea profesional que quería seguir: quiero trabajar con personas, en un entorno natural. Educar en valores y sostenibilidad. De ahí que uno de los personajes que idolatro sea Wangari Maathai.

Y llegó el día. La semana pasada fui contactado por una fundación de EEUU que lleva una escuela secundaria cerca de Hargeysa, en Somaliland, región que se independizó unilateralmente de Somalia hace 23 años. A pesar de su mayor estabilidad política y militar, y su mayor desarrollo económico respecto al sur, reconozco que por su cercanía al conflicto somalí, no la hace un destino muy atractivo. Sé que pueden pasarme cosas que en Madrid no sucederían. Pero también sé que las cosas que puedo aprender allí, no las tengo aquí.

Ha sido un fin de semana muy duro de despedidas. Tanto mi abuela, como algunos de mis amigos han sentido el miedo que me invade la incertidumbre del viaje, manifestándose con lagrimas. Ahora me encuentro en Las Palmas, visitando a mis padres 5 días antes de marcharme por un año a territorio somalí.

Espero obtener fuerzas y afrontar con valor lo que me espera. Espero ser un buen profesor de ciencias para esos chicos, y un buen alumno de su mundo. Espero mejorar como persona, y andar con energía el camino que tengo a mis pies.

Hasta pronto! La próxima entrada será desde suelo africano :)









sábado, 29 de marzo de 2014

Aquí está

Finalmente ocurrió, he sido aceptado como profesor en un colegio africano, en Somalia. Mi sueño de conocer África, una pequeña parte de ella, se verá cumplido durante un año a partir de la semana que viene.

La próxima entrada, será memorable. La ocasión lo merece.

jueves, 20 de marzo de 2014

Aire de primavera

Empreenderurismo sostenible. Fuente de la imagen: blog.agrosilas.com

Al fin a una semana provechosa.

La anterior fue bastante mala porque mi madre enfermó grave, seguí sin encontrar trabajo de nada, y continué mis dudas sobre mi relación con Lissa.

El sábado, Lissa vino a pasar la tarde y la noche conmigo. Fuimos a un taller de bailes latinos y una de las veces que salimos para tomar el aire, decidí hablar con ella acerca de mis dudas. Finalmente, la dije que yo así no podía seguir: tras 4 meses viéndonos, no quería congelar el tiempo ni mantener esa frialdad que ella me asegura no puede evitar. Así que decidí que esa noche fuese la última. Fue un poco raro volver luego a la sala, y más tarde que se quedase a dormir, pero sinceramente, me alegro de que viniera, y “nuestro último día” acabase así de bien. Me encanta pasar tiempo con ella.

Tras el fin de semana todo empezó a cambiar. Me llamó un padre preguntándome si podía dar clases particulares a su hijo; 2h a la semana de matemáticas. Aunque se lo he puesto muy barato (8€/h) no me quejo porque también le voy a dar clases a su sobrina. Por tanto, conseguiré sacarme 32€/semana lo que me libera del coste de continuar asistiendo a las clases de baile los fines de semana (fundamentales para mí) y comprar algo de comida. A su vez, también me ha llamado una mujer para que saque a su perro a pasear cuando ella no pueda (5€/h). Si finalmente se me da bien su perro, y me confía su cuidado, pienso que en pocos días ya no tendré que pedir dinero a mis padres para comer.

Pero lo mejor de todo, es que me ha escrito un director de escuela desde Somalilandia (una región auto-independizada de Somalia, el país más pobre del mundo) para que me una a su equipo de profesores. Mi sueño desde pequeño siempre ha sido ir a África, y aunque este destino no sea el típico lugar africano al que todos quisiéramos ir (un lugar seguro, con mucha naturaleza, música y playas afrodisíacas) no me importa. El tema es ayudar a quien más lo necesita, adentrarme en el campo de la educación y trabajo social, practicar inglés, conocer nuevas culturas... y salir de este país que tan pocas oportunidades me ofrece ahora. Así que tengo claro que sí el próximo lunes cuando haga la entrevista por skype, al director de la escuela no le importa mi acento español, y se decide a ofrecerme la plaza de profesor allí, me voy sin pensármelo dos veces.

A mi padre no le hace nada de gracia (tuve que darle la noticia el Día del Padre), pero mi madre, que fue quien me pasó la oferta para que enviase mi CV, me apoya al 100%. Sobre su enfermedad, los médicos todavía no saben que le atacó, o si todavía está en su cuerpo el agente patógeno, pero es un alivio saber que ya se encuentra más sosegada. Ahora habrá que mantener la precaución y confirmar a base de pruebas que es lo que la infectó, porque no hay dudas de que ha tenido que ser una bacteria, virus, parásito...

Estos días también me sentido más relajado. Mi mente paró de criticar mi “relación abierta afectuosa” con Lissa. La chica me encanta, pero el rollo que traíamos, a pesar de que me hubiera servido mucho para conocerme mejor como “pareja”, no era muy oportuno para mí.

Por último, estoy entusiasmado con los cursos de emprendeduría que estoy haciendo. De forma online, estoy realizando uno de macroeconomía, otro sobre cómo mejorar mis presentaciones y exposiciones ante el público, y otro sobre técnicas para conocer mejor al cliente en referencia a nuestro modelo de negocio. Y de manera presencial, en el CIADE de la UAM, estoy siendo asesorado por un equipo de couching junto a otros futuros empreendedores.

Además este sábado renuevo la licencia de socorrista (una lástima que tenga que perderme la manifestación en Madrid) y la próxima semana voy a sacarme la licencia de manipulador de alimentos.

Las cosas van a cambiar de rumbo :)

lunes, 10 de marzo de 2014

Tacatá

Fuente: blogdehumor.com

Terminó el fin de semana y tengo resultados de mis cavilaciones expresadas en el anterior post: decidí atajar el tema del sexo, y me acosté con una mujer que conocí durante las clases de baile.

A Lissa no la veía desde hace casi un mes, quedamos el pasado miércoles, pero aunque me sigue gustando mucho, siento que me da poca bola y continúa con su “relación abierta afectuosa”. Así ¿qué puedo hacer o esperar? Si alguien no te da bola, ¿le sigues ofreciendo juego?

Lo dicho, este fin de semana decidí salir sin correas de ningún tipo. No me refiero a salir en plan cazador, pero sí con la opción de comer carne si me la ponen en el plato (en sentido figurado, soy vegetariano convencido).

La chica, o mujer más bien, con quien me acosté el sábado es alguien que conocí hace un mes y poco, bailando bachata en el pueblo de al lado, durante unas clases gratuitas. Iba acompañada de una amiga y una niña, que luego resultó ser su hija, y la verdad que me cayó genial y me atrajo físicamente. Dijimos de vernos al sábado siguiente para bailar de nuevo, pero no apareció. Al siguiente sábado tampoco apareció, y ya dejé de ir a allí.

Sin embargo el pasado viernes nos volvimos a encontrar en el mismo bar por casualidad, y mientras bailábamos, sentí aquellas señales que tan bien dais algunas chicas, como diciendo: Bueno qué, ¿te apetece algo más o no?. Yo andaba un poco confuso por el tema de Lissa, por tanto me hice el tonto. Pero ya decidí que eso tiene que dejar de preocuparme. Hay que tomar las cosas como vienen, y no se puede estar siempre a la expectativa. Que eso luego produce mucha frustración, y hasta sentimiento de traición y engaño.

El viernes me dijo de vernos en una sala de Madrid, The Host, pero preferí salir con otras amigas por el sur. De madrugada cuando ya volvía a casa, la invité a mi casa, pero la noté algo tímida (todo esto via whatsup, que ya sabéis genera muchas mal interpretaciones) y como yo estaba cansado, al final, cuando ella por fin se decidió a venir, la dije que mejor otro día. Lo reconozco, eso no se hace.

Al día siguiente, sábado, quedamos para tomar un café aprovechando estos soles que nos alumbran tras un invierno tan lluvioso. Pasamos casi 4h juntos, hablando, conociéndonos, paseando... fue genial la verdad. Por la noche nos vimos en el bar donde nos conocimos para asistir a las clases de baile, y luego trato de convencerme para ir a otra sala en Mostoles. Como ando fatal de dinero, la dije que no. Ofrecí venir a mi ciudad, y luego ir viendo... Resumiendo, nos tomamos una copa, y luego se vino a mi casa.

Me intimidaba un poco acostarme con ella por aquello de mi confusión con Lissa, y porque curiosamente, la chica tiene ya dos hijos (me saca 9 años) y su hermana trabaja haciendo tuppersex. Es decir, que en sexo tiene mucha experiencia, y yo, le pondré muchas ganas, pero me considero novato.

Ni que decir tiene, que todo ocurrió normal. Desde arriba, desde abajo, algo de sexo oral (qué falta me hacía!!) y todo como la seda. Al fin y al cabo, somos dos personas normales haciendo cosas para las que nuestro cuerpo está preparado. Por tanto, si no lo piensas mucho, todo va como ruedas. Es una chica muy agradable, y aunque venimos de ambientes diferentes, no descarto repetir, si ella quiere, una noche como la del otro día.

Hoy lunes toca meditar sobre lo ocurrido y lo que no ocurrió el fin de semana. He leído un artículo muy interesante sobre las relaciones abiertas y los celos. Os dejo el link por si os anima :P

http://blogs.elpais.com/eros/2014/03/los-celos-in-progress.html


Saludos!

martes, 4 de marzo de 2014

El mono estancado

Fuente: elpurgatorio.net
Acabó febrero y comienza un nuevo mes. Para mí como si nada. Sigo estancado.

Sin novedades en cuanto al empleo. Mañana, sin embargo, me dicen si me conceden una beca para estudiar un master fuera. Sinceramente, es poco probable que la consiga porque nos presentamos muchos. Pero ahí queda un granito de esperanza. Sería la noticia que aliviaría mis tensiones.

Y es que aunque trato de mantenerme ocupado estudiando inglés, haciendo deporte, o por ejemplo ahora, voy a comenzar 5 cursos en la plataforma MiriadaX (recomendable al 100%) me sigue pesando el hecho de no valerme por mí mismo económicamente. Esta semana mis padres me pasarán dinero para que pueda vivir durante este mes.

En cuanto a la chica con la que andaba quedando (llamémosla Lissa), me tiene cabeza abajo. No nos vemos hace 3 semanas, en teoría (y eso no significa que lo ponga en duda) porque anda muy ocupada con su master, entrevistas de trabajo, y compromisos familiares. Me escribe todos los días, pero si ya tengo dudas respecto a lo nuestro, aquello que hace un mes definimos como “una relación abierta pero afectiva”, el hecho de no vernos aniquila la esperanza de mantener los lazos. Me jode su decisión de detener el tiempo en nuestra relación, sin voluntad para avanzar ni retroceder.

Se añade que tengo la lívido sexual por las nubes y últimamente estoy on fire conociendo chicas muy majas... y de muy buen ver. Cuantas menos intenciones de ligar uno tiene, más oportunidades le surgen. No debería tener conflicto moral a la hora de lanzarme, y de hecho así lo hice con dos de ellas (nada, solo cuatro besos), pero luego acabo algo cabizbajo cuando pienso en Lissa.

Volviendo a los ligues, a veces con el sexo me parece que lo vivo de forma artificial. Unas veces porque fuerzo que ocurra, otras, por el contrario, porque quiero reprimir mis impulsos, generando una bolsa de lujuria que me llena por dentro. Estoy casi seguro que la culpa la tiene el porno, la sociedad (véase medios de comunicación y amistades; parece que si no estás follando ahora que eres joven estas echando a perder tu vida), y estar desempleado. En ese orden. Obvio que siendo joven uno se siente más dispuesto al sexo, pero es que a veces me siento usado por “él”.

Pasar tanto tiempo solo, en casa, esperando a que llegue el fin de semana para asistir a las clases de baile y ver a mis amigos, hace que me vuelva más ansioso. Me ocurre con la comida además de con el sexo. No como; engullo. Como si me fueran a dejar en ayunas el día de mañana. No engordo, porque soy vegetariano y de constitución flaca, pero igualmente noto como me perjudica al estomago y las digestiones son más difíciles.

Con el sexo, me pasa algo parecido. Tengo días, y semanas, que me masturbo continuamente. Casi de manera inconsciente. Enciendo el ordenador, abro el facebook, los emails, y la página porno. Ya ni me satisface ni nada. Lo hago casi por rutina y desahogo. Y luego me da mal de conciencia, me siento sucio, y acaba por afectarme cuando tengo la oportunidad de acostarme con alguien.

Bueno por hoy creo que ya me confesé bastante. Especialmente los últimos párrafos. Son cosas que había comentado con mis amigos varias veces, los cuáles se identificaban con lo que decía, pero no quise decir nunca por aquí. Aunque hoy, sin pensarlo mucho, decidí que total poco importa lo que expresé por aquí, especialmente si tengo en cuenta cuantas personas me leen y cuantos saben quien soy.

A final de cuentas, el motivo por el qué abrí el blog fue para desahogarme no? :P

Saludos cibernéticos!