lunes, 19 de mayo de 2014

Día de la Independencia de Somaliland

Celebración de la independencia de Somaliland el pasado domingo. Fuente: www.somalilandpress.com
El domingo 18 fue el día de la independencia en Somaliland. Se conmemora la fecha en la que la región noroeste de Somalia, conocida como Somaliland con capital en Hargeysa, se declaró unilateralmente independiente hace más de 20 años.

Los profesores de la escuela y los pocos estudiantes que quedaban (la mayor parte se había ido con sus familias durante estos 5 días de vacaciones que tuvimos) fuimos a la celebración en la aldea donde estamos. A mí la verdad no me hace ninguna ilusión las fiestas patrióticas de este tipo, posiblemente porque vengo de España donde los nacionalismos no han hecho más que generar conflictos sociales. Sin embargo en África, hay que reconocer que mucha gente idealiza este tipo de movimientos ya que tienen su raíz en la descolonización.

En la aldea nos trataron (a los profesores) como un trofeo. Parecíamos la copa de la Champions League: nos sentaron en unas sillas para que todo el mundo nos pudiese observar bien, y luego nos pasearon, de la mano del alcalde, por toda la aldea (15 minutos, no es muy grande). Incluso había un cámara que no paraba de grabarnos mientras los peces gordos del poblado se ponían a nuestro lado, y personas de todo tipo nos colgaban banderas por la cabeza y los brazos. He de reconocerlo: no me gustó. Como digo, a mí el orgullo patrio me parece contraproducente. Apoyaría sin duda cualquier celebración de unión entre pueblos, o de lazos de tolerancia, pero en este caso, en el que siendo sincero tal vez me falte más información, no estoy a favor de la independencia de Somaliland.

Se independizó porque el grupo armado (de todos los que había durante la dictadura de Siad Barré luchando contra el régimen) conocido como Movimiento Nacional Somalí (MNS), se dio cuenta que el país era un auténtico caos tras la caída del dictador (1991). De hecho, solo fue en el último tramo de la lucha contra el dictador que los argumentos nacionalistas comenzaron a aflorar. El bombardeo del régimen contra la la capital de la región (1988), Hargeysa, y las ancestrales rivalidades entre clanes (cada cuál con su propio grupo armado) dieron lugar a una división de las fuerzas opositoras que generó la guerra civil posterior, y la independencia de Somaliland (1991).

Si bien comprendo que los somalilanders apoyen un gobierno autónomo hasta que el resto del país se normalice (hasta la fecha Somalia cuenta con un gobierno de transición que solo controla Mogadishu, el resto del territorio lo controla Al-Shabaah y otros señores de la guerra) pienso que el objetivo final debería ser la unión y ayuda a sus vecinos del sur. Como dije anteriormente, el pueblo somalí ya anda dividido entre Somalia, Etiopía, Kenia y Djiboti. Como para dividirlo aún más.

Obviamente esta es mi opinión, según la información que he recogido y mis ideales. Mucha gente aquí no lo comparte, y son la razón de que los que estamos a favor de la unificación nos mantengamos callados. Porque la gente en Somaliland se enorgullece mucho de su “democracia” pero como occidental puedo asegurar que es una democracia que amarra la autonomía ciudadana. ¿Qué paradoja para una región que justamente pide lo mismo no? Han tenido sucesivas elecciones y en las últimas el partido opositor las ganó, sin que se produjera ningún conflicto, pero no hay que olvidar que existen exiliados por todo el mundo que no están a favor del gobierno, e incluso parte de la población (de clanes diferentes al Isaaq) no les es permitido votar alegando que son somalíes y no somalilanders. Por no hablar de la libertad religiosa.


En fin, no me sentí muy bien el domingo durante dicha celebración. Mientras oía los cánticos patrióticos, en mi cabeza sonaba el Africa Unite de Bob Marley. Mientras los mayores de la aldea alaban Somaliland, a mí me caían gotas de sudor por el intenso calor que hacía en el lugar de exposición donde nos tenían. Y aunque reconozco me encantó salir de la escuela y ver personas nuevas, especialmente a los niños, no me gustó que me tratasen como un trofeo blanco que apoya su causa. El año que viene no repito.

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