lunes, 22 de abril de 2013

Feria de Abril y barro


Sevilla; viernes 19; Feria de Abril, calor (llegamos a los 36ºC); chicas por allí y por allá, algunas con vestidos de flamenca ceñidos, otras (en su mayoría turistas) con minifaldas, escotes, transparencias, tirantes... y yo con un calentón inimaginable.
Son las 6h de la mañana, me debato entre el cansancio físico y la excitación sexual, cuando mis amigas se acercan y me dicen "vamono´ a casa que aquí ya no hay na´ qué hacer. Ademá, sino no nos vamos ya, mañana estaremos demasiado cansados para ir a la playa". Acepto y marchamos, no sin antes dejar mi retina en los traseros de aquellos vestidos flamencos...
A la mañana siguiente, despertamos a la hora de comer. Yo el primero, que aún tenía el cuerpo acostumbrado al horario laboral, y a continuación, y con mi ruidos descarados, conseguí levantar al resto y comenzar a vestirnos. Llegamos a la playa a las 15,30h. El sol calentaba fuerte, de esos que avecinan quemaduras en la piel, pero la arena no mostraba la agresividad que acostumbra en pleno verano: se preveía un día perfecto de playa.
Mientras buscábamos a l@s colegas de mis amigas, yo no paraba de mirar bikinis, trikinis, bañadores, cuerpos desnudos tostándose al sol... de repente, veo en frente mía, a no más de 10 metros, 3 chicas jóvenes caminar hacia nosotros; 2 de ellas en topless. Mi vista se centra en sus pechos descaradamente. Más por su tamaño, que de por sí eran grandes en el caso de una de ellas, por la cercanía a la que estábamos. Con la mala suerte que cuando quise rectificar, nos están saludando: eran las colegas de mis amigas. Como podréis imaginar, nos saludamos con esa risa nerviosa que identifica la vergüenza de haberme pillado mirando donde no debía.
Nos dijeron donde tenían las toallas, y prosiguieron su camino. Yo me había quedado sin habla: la imagen de sus pechos aún estaba en mis ojos cual alucinación en el desierto. Me di la vuelta con disimulo, y vi que también llevaban tanga. Menuda jornada me esperaba.
Pasé el día con 7 chicas en la playa. 2 de ellas eran amigas mías y no existía ningún tipo de atracción por nuestras partes. No puedo decir lo mismo de las chicas que iban en topless. Aunque en general lo llevé bien, una persona desnuda en sí misma no me causa atracción, no soy de piedra, y cada dos por tres trataba de mirar aquellos pechos y culos como si fuesen caramelos.
Las chicas, todas ellas super majetas y simpáticas, se comportaban lo más natural posible y me trataban como a una más. Eso ayudo mucho a rebajar parte de la tensión sexual que sentía entre mis pantalones (se me había olvidado el bañador en Madrid). Y es que, si un cuerpo se muestra como tal, sin sensualidad ninguna, difícil es que me excite. Solo cuando a alguna de ellas, se cohibía de decir algo (como no, salieron temas sexuales en la conversación) o cruzaban alguna mirada conmigo, me percataba de la situación.
Como digo, a pesar de mi estado diario de excitación sexual (que ya he comentado en otras entradas) ver como se daban cremas, como la una le enseñaba a la otra posturas de yoga para mejorar el "flujo de energía sexual", como entraban en el agua quitándose todo el bañador, etc etc No me perturbó demasiado. Excepto cuando fuimos a un riachuelo donde se hallaban arcillas beneficiosas para la piel: todas comenzaron a embadurnarse de barro, y eso fue la gota que colmó el vaso. Para más inri, se acercaron otras chicas de la playa, guapísimas y con un cuerpo espectacular, y me pidieron que les hiciera fotos con el barro...

Os puedo asegurar que durante toda la mañana, no he podido trabajar sin que a cada segundo recordase y fantaseara con alguna de las chicas que conocí en Sevilla durante esta Feria de Abril.

2 comentarios:

  1. jajajjaj... y no hubo temita?????? ;)

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    1. Qué va! trato de aguantar 3 meses sin sexo, a ver si relajo las fantasías que me inundan...aunque no sé si voy a conseguir el propósito opuesto :P

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